domingo, 5 de abril de 2009

Historia de una Felonía que cumple 130 años.



Hoy 05 de abril se cumplen 130 años de la declaratoria de guerra de Chile al Perú. Las causas de esta conflagración debemos escudriñarlas muchos años antes de esta vil acción. MIrar el pasado para no cometer más errores.


Examinarlas a la luz de la historia y desde un enfoque objetivo, porque actualmente la bruma del olvido y el opio de la indiferencia, sumado al colaboracionismo subrepticio de algunos connacionales, están limando las fibras más sensibles de nuestra heredad nacional y tratando de cambiar la historia, sujetándola a sus viles intereses fenicios.


También rebuscarlas en el pasado, que se pierde entre conquistadores e indígenas de aquellas tierras inhóspitas y carentes de riquezas naturales; pero además analizar el sentimiento de frustración frente a la naturaleza, que no fue muy prodigiosa con los pobladores de ese pueblo. Un territorio semejante a una larga tripa desértica.


Además de los sentimientos de animadversión, de odio e intransigencia que desde siempre han mostrado los chilenos contra nuestros connacionales. Como lo demuestra el maltrato que sufrió el presidente Francisco García-Calderón Landa, durante los 2 años y seis meses que permaneció preso y la xenofobia que sufren nuestros connacionales actualmente.


La historia nos relata que el Adelantado Diego de Almagro, socio de Francisco Pizarro, aceptó el encargo de ir al reino de Chile, con la finalidad de colaborar en el desmantelamiento político del dominio quechua en esas zonas. Chile tenía fama como productor de diversos metales, oro, cobre y plata, utilizados para el intercambio comercial o los tributos que entregaban a los incas.

Almagro parte del Cusco en julio de 1535, penosamente superó los obstáculos geográficos y climatológicos y así, pudo arribar a los valles de Copiapó, Huasco y Aconcagua. Sufrió una gran decepción, lo que vieron sus ojos era totalmente distinto a lo que pensaba encontrar. “La grandiosidad, la magnificencia y la riqueza abandonadas en el Perú, no se encontraban presentes en los naturales de aquellas latitudes”. (1)


Las tierras alcanzadas por Almagro en Chile poco valían sin la disponibilidad de indígenas para hacerla producir, (…) Que cuanto más iba la tierra adelante, más estéril era e pobre e frigidísima e inhabitable (…)” (2)


Mientras tanto en el Cusco, Manco Inca lideraba una rebelión contra los abusos de los conquistadores y tenía sitiada la ciudad imperial. En abril de 1537 retorna Almagro de su aventura en Chile, no sin haber permitido que sus tropas sembraran muerte y destrucción entre los naturales, los que eran utilizados como peones y trasladado en condiciones infrahumanas, a lo largo del camino de retorno por el desierto de Atacama y la pampa de Tamarugal.


Con el retorno del adelantado se pone fin a las aspiraciones de Manco Inca. Pero, la historia ingresaría a una nueva etapa más violenta cuyos protagonistas serían los antiguos socios de la conquista. Se iniciaría una lucha civil que acabaría primero con Almagro y posteriormente con Francisco Pizarro a manos de Almagro el mozo.


Casi tres siglos después aparece en la escena chilena Diego J. Portales y Palazuelos, a la postre considerado el organizador de la república chilena. Portales tuvo una estela de fracasos en cuanto proyecto empresarial se metió, fracasó en todos los que emprendió, tanto en su país como en el nuestro, hasta descubrir que lo suyo era la política. Allí se desarrolló muy bien, estaba como pez en el agua.


Portales antes de viajar al Perú se casa con su prima María Josefa Portales Larraín, quien fallece prematuramente; dolido por esta pérdida y por sus fracasos comerciales, llegó a Lima a fines de 1821 y de inmediato fundó una casa universal de comercio, asociado con José Manuel Cea.

Se sabe que en Lima entabló relaciones amorosas con una joven, en carta dirigida a su socio le expresa lo siguiente “decididamente prefiero a las mujeres chilenas a las peruanitas. Vivo aquí en compañía de Julia…” (3). Se conoce además que la empresa fracasó y en enero de 1823 regresó a Chile.


En su país aceptó su primer cargo público en la Corte de Representantes. Pero, su animadversión contra lo peruano y especialmente contra las mujeres sale a relucir nuevamente. Siendo además comerciante en Valparaíso, conoce a la peruana Constanza Nordenflicht Cortés, con quien tiene tres hijos y nunca la desposó, por ser peruana.


En setiembre de 1836 Joaquín Prieto inicia su segundo periodo como presidente de Chile y Diego Portales, como ministro afronta una serie de problemas internos de su país, como hacer frente al levantamiento de Ramón Freire y desterrados chilenos en el Perú ,quienes protagonizaron un levantamiento para derrocar al gobierno de Prieto.


Según nuestro ilustre historiador Don Jorge Basadre en su obra Historia de la República del Perú, hace referencia a una carta escrita por Diego Portales y enviada desde Santiago el 10 de setiembre de 1836 a Manuel Blanco Encalada, jefe de las fuerzas navales y militares Chilenas que partían en misión de “restaurar” al Perú,
“Va usted, en realidad, a conseguir con el triunfo de sus armas la segunda independencia de Chile. La posición de Chile frente a la confederación Perú-boliviana es insostenible. No puede ser tolerada ni por el pueblo ni por el gobierno, porque ello equivaldría a un suicidio (…)”

“(...) La confederación debe desaparecer por siempre jamás del escenario de América. Por su extensión geográfica, por su mayor población de raza blanca, por la riqueza conjunta del Perú y Bolivia apenas explotadas ahora, por el dominio que la nueva organización trataría de ejercer en el Pacífico, arrebatándonoslo,(…) por todas estas razones la confederación ahogaría a Chile antes de muy poco(…) Debemos dominar para siempre en el Pacífico; ésta debe ser su máxima ahora y ojalá la de Chile para siempre”.


El diplomático Manuel Yrigoyen, en carta fechada el 7 de marzo de 1879, le escribe al Dr. Aníbal de la Torre, Ministro Plenipotenciario del Perú en Brasil y República del Plata, respecto a la situación de conflicto entre Bolivia y Chile, expresa su percepción respecto a Chile “La conducta que observa Chile en sus relaciones con las repúblicas vecinas, cuando se trata de cuestiones de límites y su marcada tendencia a ensanchar su territorio, ejercen tan poderosa influencia en su gobierno y en la opinión pública de ese país, que no se parará en medios, de cualesquiera naturaleza que sean, para conseguir su objetivo”.(4)


En sesión secreta extraordinaria el 2 de abril de 1879, se reunió el senado chileno, para declarar la guerra al Perú, “El señor Fierro presenta un proyecto de declaración de guerra al Perú y lo justifica con la lectura de varios despachos telegráficos y datos sobre las negociaciones seguidas en Lima desde el 20 de enero de 1879-Da lectura a un extracto del tratado secreto que en la víspera le había leído el enviado Lavalle después de haber negado su existencia-Leyó también una nota del Cónsul de Chile en Arequipa anunciando el paso de armas por el Perú y varios telegramas del señor Godoy en el que le anunciaba sus conferencias con el Presidente Prado y sus ministros hasta que confesaron la existencia del tratado secreto, todo lo cual lo habían hecho, incluso el envío de Lavalle solo para ganar tiempo-Concluye el señor Ministro que apenas presente su aprobación de la declaración de guerra enviaría sus pasaportes a Lavalle- -El señor Zañartu declara que dará su voto a la declaración de guerra-Igual declaración hace el señor Reyes y pie se envíe al litoral toda la fuerza disponible-Contesta el señor Fierro que el gobierno pondrá el ejército en el pié 9,000 hombres y que ya había 6,000 en el litoral.-El señor Ibáñez increpa su felonía al Gobierno del Perú y declara que el tratado secreto fue una maquinación inicua y extensa contra Chile(…)”(5)


Y cuál era el contenido del Tratado secreto de Alianza Defensiva entre Perú y Bolivia, declarado ofensivo y amenazante por Chile. A lo largo de sus 11 artículos principales y el artículo adicional, no se percibe amenaza alguna contra Chile y para ningún otro país.
El tratado en mención, solo buscaba conservar los derechos de ambas partes, es decir, hacer frente a casos de ofensa, así como ante una fuerza externa que pudiera privarlas de parte de su territorio, dominarlas o cederlas en dominio a otra potencia.


El artículo primero es muy elocuente y lo transcribimos “Las altas partes contratantes se unen y ligan para garantizarse mutuamente su independencia, su soberanía y la integridad de sus territorios respectivos, obligándose, en los término del presente tratado, a defenderse de toda agresión exterior, bien sea de otro u otros Estados independientes, o de fuerzas sin bandera que no obedezcan a ningún poder reconocido” (6)


Los pretextos o razones a los que apeló Chile para declarar la guerra al Perú, no fueron nunca verdaderos, ni valederos y finalmente ni razonables. La amenaza a su seguridad solo estaba en la mente afiebrada de sus gobernantes.


Perú estaba desarmado por irresponsabilidad de los suyos y en esas circunstancias muy parecidas a las del presente, no constituía ningún peligro para la soberanía mapochina. Chile estaba perfectamente informado de la situación de indefensión peruana y por eso le declaró la guerra.
Notas:
(1) (2) Crónica de los reinos de Chile, Jerónimo de Vivar.
(3) Damas, poder y política en el Perú. Neuhaus, Carlos.
(4) (6)La guerra con Chile en sus documentos. Fernando Lecaros 1979. Ediciones Rikchay Perú. (5)La guerra del Pacífico. Pascual Ahumada Moreno. Tomo 3.
Publicado en el diario La Razón, el 13 de abril 2009. Con el título "Perú estaba desarmado en circunstancias parecidas al presente por irresponsabilidad de sus gobernantes.

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