Crónicas viajeras
Del baúl de los recuerdos: “Viaje a
Canberra”.
Por:
Arturo Castro
Sydney,
es otoño, la tenue luz del amanecer se filtró entre los pliegues de la persiana
en el dormitorio que ocupábamos, la transparente cortina blanca no podía
detener la energía que llegaba a gran velocidad, disipando el frío de la
madrugada de este otoño en Sydney, que día a día viene sintiendo el descenso de
la temperatura; poco a poco, muy suavemente, nuevamente los rayos del sol se
introducían en el dormitorio, invadiendo los confines más oscuros e irradiaba energía
y vida, y en los árboles y sobre el pasto del campo aledaño, el rocío matinal
había dejado las huellas de su paso nocturno.
Así,
el día amanecía como siempre, el bosque despertó de su letargo y se llenó de
del ruido del nuevo día, un concierto de trinos y el movimiento de los músculos
siríngeos de las aves cantoras emitían sonidos peculiares de cada especie, como
las kookaburras conocidos por su canto en forma de risa histérica, las alondras
urracas cantando con una alternancia rápida demarcando su territorio, el canto
de los loros y pericos que se desperezan en sus nidos, los cuervos repitiendo
la única letra del alfabeto que aprendieron,
la primera, y el canto de la cacatúa inca con su moño amarillo, parecido
al llanto de los bebes.
Todo
es un gran concierto de voces y de cantos que nos trae el amanecer de cada día,
ese sábado, luego de haber descansado bien la noche anterior, previa
visualización de una película cuyo protagonista fue Tom Cruise, nos levantamos
temprano, nos duchamos, un buen desayuno que preparó con todo su amor Chabuca,
quien había madrugado para este evento y nos preparamos para el paseo, así que,
liamos nuestros bártulos, los anteojos negros para evitar los rayos UHV, agarramos
nuestras mochilas, acomodamos todo en la maletera del auto, subimos al vehículo
y enrumbamos hacia Canberra, la capital federal de Australia, sede de los tres
poderes del Estado australiano.
Mientras
nos desplazábamos de la casa hacia el Motor Way (autopista) N° 7 a escasas 10 cuadras,
los cuatro conversamos animadamente sobre el viaje de tres horas de duración o
300 kilómetros aproximadamente que era la distancia a la que se encuentra Canberra
de Sydney y que, nuestro conductor sonriente, quien iba bien concentrado en la
pista, le preguntamos a Iván, quien irradiaba seguridad al volante, muy seguro
de sí mismo, con ambas manos seguras en el timón, cuántas veces había hecho ese
trayecto, él con su característica sonrisa de oreja a oreja, nos respondió que había visitado dos veces
esta ciudad, conocía bien la ruta, es decir tenía experiencia, pero, para casos
extremos disponía del GPS y asunto arreglado.
Los
ocupantes del Toyota corolla íbamos conversando sobre lo que conoceríamos al
llegar a la ciudad tranquila de Canberra, como en todo viaje siempre suceden
sorpresas, de todo tipo y calibre, estábamos preparados para cualquier cosa,
dado la experiencia que teníamos de viajes largos en Perú, por razones de mi
profesión, así en Perú innumerables veces tuvimos que trasladarnos por razones
de servicio a diversos lugares de nuestra difícil geografía, por ratos
desértica, andina y selvática en algunos casos muy personales, en que la
familia debía quedarse en la ciudad.
Comparamos
este viaje, con el que hicimos de Lima a Ica o viceversa cuando veníamos de Ilo
a Lima, para visitar a la familia, una vez al año, es la misma distancia, la
carretera en buenas condiciones, quizás falto de señalamiento de tránsito y
profusión de publicidad en la nuestra y el desierto costero peruano a ambos
lados de la carretera domina todo el recorrido.
Una
gran diferencia, el trazo de la autopista sigue una línea que atraviesa un
paisaje dominado por campos agrícolas y ganaderos y árboles a ambos lados de la
autopista en una cantidad interminable y que le dan una característica especial
a esta ruta llena de señales, avisos electrónicos con información instantánea sobre
la situación de la carretera: accidentes, detenciones, velocidad máxima de
desplazamiento, teléfono para uso solo de emergencia, ubicación de ciudades en
la ruta, salidas y entradas de y hacia otras rutas, y especialmente áreas de
descanso para los conductores en las que se encuentra servicios higiénicos,
mesas y bancas para comer, descansar un buen rato o quedarse a dormir en el
vehículo para reponer fuerzas.
En
nuestro viaje a Canberra utilizamos dos veces estas áreas y pudimos observar la
presencia de familias con hijos pequeños, que descansaban parejas de esposos
sin hijos que hacían uso de los servicios higiénicos, o sentados en las bancas
y tomando líquidos y comiendo, o personas más o menos de nuestra edad que
descansaban, todos muy amables, saludan al reconocernos foráneos, para luego
proseguir su viaje.
Es
bueno precisar que los días anteriores al día del viaje las condiciones
atmosféricas se mantuvieron estables, a veces cielo nuboso con amenaza de
lluvia, sin lluvia al final, días soleados con bastante sol. Inicialmente el
viaje iba tranquilo, pero luego el cielo se tornó gris y comenzó una lluvia muy
fina, que poco a poco se puso se puso tupida y que no dejaba ver absolutamente
nada, felizmente la autopista estaba señalizada y los otros vehículos
disminuyeron la velocidad, nuestro conductor por precaución hizo lo mismo y
puso sus cinco sentidos en la carretera, la visibilidad había disminuido, se
había reducido en 60%, el limpiaparabrisas hacía lo que podía.
La
espectacular lluvia acompañada de rayos y truenos nos acompañó casi hasta
nuestro destino, faltando escasamente diez kilómetros la lluvia se fue
disipando hasta escampar el horizonte y el sol nuevamente se posesionó del
cenit.
Era
casi mediodía cuando ingresamos a Canberra, nos sorprendió sus calles poco
transitadas, la ciudad abrió sus brazos y nos recibió, cumplimos las
actividades de alojarnos y de inmediato recorrimos su calles, y luego nos dirigimos
a visitar el memorial The War, lugar de la memoria y museo en honor a los
combatientes de las Fuerzas Armadas australianas, que han intervenido en un
centenar de guerras como parte de la comunidad británica, recorrimos su amplios
ambientes y salones, donde se exhibe la historia militar de Australia, la
intervención en todas las guerras, la batalla de Gallipoli en la I GM y la
intervención en la II GM, Vietnam, Irak, de todas ellas hay exhibición de armas
y pertrechos utilizado en los diferentes conflicto, los nombres de sus héroes
en una pared al lado lateral de la tumba al soldado desconocido.
Luego
visitamos la sede del nuevo Parlamento australiano, una moderna construcción,
con ambientes amplios y elegantes, un vestíbulo totalmente construido en
mármol, con columnas de hermoso diseño y escaleras que conducen al segundo
piso, en el que hay una serie de ambientes dedicados a la historia de la
Constitución australiana, la labor del Parlamento, una galería de fotografías
con fotos de cada uno de los senadores y
diputados, un salón amplio para ceremonias y actividades protocolares. En esta
sede se reúnen el parlamento de Australia, los senadores y diputados tienen un
ambiente para sus sesiones, disponen de una gran zona de parqueo para
visitantes en el sótano. En la superficie destaca una gran pirámide metálica y
en el ápice es izada la bandera australiana.
Así, al salir del Parlamento pudimos, observar que muy cerca se encuentran los diferentes ministerios, la Biblioteca Nacional, museos y la Universidad Nacional de Camberra, así terminó nuestra breve visita a Canberra la capital federal de Australia, el retorno a nuestro alojamiento y preparar el retorno a Sydney al día siguiente, los cuatro muy satisfechos de esta breve visita.
Al
día siguiente partimos de retorno muy temprano de Canberra, ingresamos a la
autopista, nos esperaban 300 kms de travesía, pero los cuatros con la gran
satisfacción de haber conocido la capital federal de Australia, por muchos años
retendremos las imágenes de aquella ciudad y de los parajes que atravesamos,
con sus bellos paisajes, tanto de ida como de retorno, un gran e imperecedero recuerdo
y agradecimiento a nuestro hijo Iván, quien radica hace 20 años en Sydney.
CENOTAFIO DEL MUSEO DE LA GUERRA
ESTATUA DEL REY JORGE V
BIBLIOTECA DE CANBERRA
MAPA DE AUSTRALIA
