PRIMER PLANO DE EL OPERA HOUSE-SYDNEY- AUSTRALIA

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miércoles, 24 de noviembre de 2021

¿Vacancia presidencial? ¡Ya!

 


Arturo Castro

Desde el Gobierno de Ollanta Humala el Perú ha ingresado a un agujero negro político, económico y social, producto de muchos factores negativos que están influyendo en el escenario nacional; mientras tanto, en la cúspide se enseñorea la corrupción, esa pandemia maligna que está presente en las decisiones y actos de las nuevas autoridades.

Pareciera, como si todas las fuerzas del mal se hubieran puesto de acuerdo y hubieran apuntado sus tenebrosos rayos dañinos, nocivos, y perjudiciales sobre la nación peruana y lo que es más grave, precisamente, en el año en que deberíamos estar celebrando, aun en cada hogar, con orgullo patriótico nuestro bicentenario.

Pero, qué le podemos pedir al nuevo gobierno inaugurado el 28 de julio último, hace tres meses y días que Pedro Castillo está gobernando, y hasta el momento, debido a la inseguridad que se huele en el ambiente, nuestro país está paralizado económicamente, debido a los actos y pésimas decisiones del gobernante, que están llevando al país a un rumbo de no retorno. Parece que ponerse zancadillas y obstáculos es la característica fundamental de Perú Libre.

Pedro Castillo, viaja constantemente ha provincias, está presente en inauguraciones que no son de su nivel y en cada discurso ofrece “el oro y el moro” y no cumple. Sus discursos populacheros, contestatarios, cargado de mensajes confrontacionales, conflictivos, sembrando el odio, la inquina y agudizando las contradicciones existentes, no solo es perjudicial, pernicioso y nocivo para la unidad de la Nación, sino que separa más la brecha entre los peruanos.

No hay al interior del Gobierno algún asesor, que lo aconseje para buscar la unidad de los peruanos, “Quien siembra vientos, cosecha tempestades” dice un refrán y que no es otra cosa que, la advertencia de que todas nuestras acciones en la vida generan consecuencias. Castillo será consciente de ello. Por qué persistir entonces.

Cada día se deterioran las relaciones del Ejecutivo y el Congreso por las continuas provocaciones de Pedro Castillo, si esta situación polarizada entre dos poderes del Estado continúa, las difíciles relaciones entre ambos se deteriorarán, y el pueblo será el gran perjudicado; aunque a estas alturas de la situación, como se observa y se entiende el discurso presidencial, podría interpretarse como una provocación de Castillo al primer poder del Estado.

Para agravar esta situación el gobierno de Pedro Castillo se ha abierto un nuevo frente con la prensa, al amenazar la libertad de expresión y expresando que se abstendrá de entregar dinero la prensa que lo ataca, igual discurso al del ministro de energía y minas Eduardo González quien ha declarado hace unos días “Declararé a los medios que no me den problemas”.

Las armas vedadas, la diatriba, el chantaje y la amenaza están llevando a que el gobierno de Castillo, tenga un discurso controversial contra el Congreso y la prensa, porque si bien es cierto, el gobierno no tiene porqué subvencionar a las empresas periodísticas, es cierto también que, esta costumbre ha sido conveniente y abusivamente empleado por Vizcarra durante su gobierno y continuado por Sagasti, y  como es lógico los grandes conglomerados de la prensa nacional, se creen con el derecho a que el gobierno los siga subsidiando para poder sobrevivir a la crisis que padecen esas empresas.

Un presidente que continuamente apela al pueblo, ha asegurado que obedece solo al pueblo, al que reconoce como su único soberano, olvida el presidente que la Constitución actual por la que no juramentó, rige los destinos de nuestra patria y marca el derrotero hacia dónde se debe conducir la nave del Estado, para lograr su crecimiento, desarrollo, consolidación, mediante políticas de Estado en cada campo, las que se convierten en las líneas o vigas maestras de la política general del Estado peruano.

El rumbo del Estado peruano que le permitió momentos grandes de crecimiento a lo largo de estos veinticinco años está en peligro, está a un paso de convertirse en polvo para los buitres, por ese deseo vehemente del presidente Castillo de cambiar la Constitución del 93 por otra de corte comunista, mediante una asamblea constituyente.

A todas luces una pésima decisión, en momentos tan difíciles que atraviesa el país por el recrudecimiento de la pandemia y por el inicio comprobado de la tercera ola y como ya es costumbre no se ha previsto al parecer nada desde el punto de salud.

Castillo, no cejará en conducir a nuestro país al abismo en cuyo fondo está el comunismo que tanto daño le ha hecho a Cuba y a Venezuela, amenazando de igual manera a la Argentina, otrora país poderoso y Chile que todavía no consolida su desarrollo y crecimiento, y donde por el momento de abre una esperanza con el resultado de las últimas elecciones.

Parece que Castillo, no está en sus cabales, pretendiendo una política de Estado para meternos en un proyecto totalitario que incluye el cambio de Constitución por una de corte comunista en donde el rol del Estado no será el subsidiario, sino tendrá un protagonismo que, a la larga, mutilará las libertades existentes en nuestro país y especialmente la iniciativa privada, las inversiones internacionales, agravando la situación política, económica y social de nuestro Perú.

Así, si esa es la intención que está en la mente Castillo, Bernedo, Bellido y todos sus seguidores, qué se debe hacer. Esperar, con los brazos cruzados en actitud contrita, que llegue la guadaña del comunismo, la guillotina de la tiranía; o el pueblo sacará las fuerzas del interior de su espíritu y se opondrá democráticamente en las calles hasta vacar a Castillo con la fuerza de la razón y llevando como bandera la defensa de la Democracia.


domingo, 24 de octubre de 2021

El frustrado embajador en Venezuela, la DINI y los dinámicos del centro.

 


Mientras en el planeta, los países desarrollados vienen avanzando a pasos agigantados aplicando la tecnología, para proveer a su población de mejores condiciones y calidad de vida, como es el caso de Alemania, específicamente en la ciudad de Hamburgo, donde se ha presentado el primer tren totalmente automatizado para transportar hasta un 30% más de pasajeros y ahorrar más del 30 % de energía.

Así mismo, la NASA ha invertido en la construcción del nuevo telescopio James Webb algo así como diez mil millones de dólares. Un proyecto que después de 15 años innumerables retrasos y sobrecostos, “será puesto en órbita el próximo 18 de diciembre desde la Guayana Francesa en un cohete Ariane 5 ECA+”.

Con lo que el ser humano tendrá acceso a información de planetas, exoplanetas, galaxias lejanas, que es muy importante en la búsqueda de nuevos planetas para el ser humano. Porque como lo aseguró Stephen Hawking el ser humano tendrá que buscar otros planetas para la supervivencia de su especie. “Cuando podamos salir al espacio y establecer colonias, nuestro futuro como especie estará asegurado”, dijo Hawking”.

Un estudio de investigadores de la NASA calcula cuánto tardará la humanidad en enviar astronautas tanto a otros planetas del Sistema Solar como a lejanos mundos alrededor de otras estrellas, el estudio ha establecido que el hombre llegará a Saturno en 2076 y a la estrella Próxima Centauri en 2254.

Hechos de esta naturaleza, nos hacen reflexionar, en cómo una sociedad como la nuestra se puede equivocar nuevamente, cómo puede tropezar dos veces con la misma piedra y decidir en las urnas elegir a un gobierno comunista, que le negará al país el acceso a estos adelantos científicos y tecnológicos.

Con este gobierno y el anterior (PPK- Vizcarra y Sagasti) perderemos una década y si sumamos el gobierno de Ollanta Humala- Nadine Heredia, quien retrasó al país en un quinquenio, serán quince años perdidos con el consiguiente atraso, sumado a ello esa enfermedad endémica que es la corrupción enraizada en nuestra población, entonces el atraso se agrava. Creo que, ni en sueños, nuestro amado país, podrá tener acceso a la tecnología que le permita crecer económicamente y desarrollar en el ámbito internacional para beneficio de su población.

Todo esto, nos indica que los países denominados del primer mundo no están pensando en experimentos económicos, ni en una narrativa donde el odio es el principal insumo cargada de populismo y demagogia, mucho menos, en separar a la población entre buenos y malos, sino que su población tenga un mejor acceso a la modernidad, por lo que la planificación y los objetivos de Estado son prioritarios, en medio de sus diferencias que también las tienen.

Lamentablemente, es una realidad de Perogrullo, nuestro país aún no encuentra el camino hacia el desarrollo y la consecución del bien común. La situación del escenario político, económico y social de nuestro país dista de estar en el camino correcto, para el logro del bienestar de nuestra población en un ambiente de seguridad, que permita no solo el emprendimiento de nuestros jóvenes, sino el desarrollo personal y el acceso a adelantos tecnológicos que les facilite gracias a su esfuerzo, una mejor calidad de vida para ellos y sus familiares.

Nuevamente el odio se ha instalado en el ambiente nacional, nuevamente el enfrentamiento, las diatribas, los insultos, son el pan de cada día. Nuevamente las contradicciones que se posicionan en el lenguaje, el enfrentamiento entre pobres y ricos, entre costeños y serranos, entre blanquitos y los cholitos, en fin, sacando a relucir lo peor y más bajo del ser humano, ese resentimiento guardado, la falta de oportunidades y también la falta de esfuerzo personal, como muchos ciudadanos.

Nunca dudamos que la envidia y el odio inveterado, antiguo y arraigado en la dermis de la población, aun es la causa de la desunión, del enfrentamiento y de esta falta de unidad nacional no solo para emprender políticas de Estado duraderas en el tiempo, comprometiendo a que cada gobierno nuevo, continúe lo hecho por el anterior, sino para lograr la unión de todos los peruanos.

Este gobierno comunista está llevando a nuestro país por un rumbo de acción equivocado a la nación peruana. El presidente Pedro Castillo anclado en ideologías trasnochadas de mitad del siglo XX y totalmente dejadas de lado por la ex URSS y China, desea aplicar en nuestro país, recetas políticas y económicas que han fracasado en otras latitudes y que han llevado el atraso, misera, pobreza y hambruna a sus pueblos como es el caso de Cuba y Venezuela, países donde los únicos beneficiados, como se sabe, han sido y son, los grandes jerarcas y sus familiares directos, y un sector escogido de leales seguidores.

Hace unas semanas, en un artículo publicado en este blog, expresábamos que “El secretario de organización de Perú Libre, Richard Rojas, declaró a la prensa que recomendó al presidente Pedro Castillo la designación del Mayor en retiro PNP José Luis Fernández Latorre como nuevo jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y confirmó que es su pariente…”. Con lo que el gobierno comunista de Pedro Castillo se hizo del control total de este importante organismo del Estado

Richard Rojas es el mismo dirigente del lapicito que fue designado como embajador del Perú en República de Panamá y que fue rechazado con un silencio absoluto del gobierno panameño, lo que se interpreta en el lenguaje diplomático como un soberano rechazo. Este fracaso del gobierno de Pedro Castillo hizo que se le buscara un premio consuelo, lo designó como embajador en la República Bolivariana de Venezuela, siendo aceptado por Maduro en “menos de lo que canta un gallo”.

Dicha designación ha provocado múltiples reacciones en diferentes foros, en los que se ha criticado acremente la decisión del presidente Pedro Castillo y del canciller Oscar Maurtua. El poder judicial le acaba de imponer impedimento de salida del país por seis meses. De hacerse realidad su nombramiento sería el primer embajador que el Perú colocaría en Venezuela desde 2017, “año en el que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski rompiera relaciones diplomáticas con ese país”.

Al respecto el viceministro de RREE Eduardo Ponce Vivanco ha expresado que, “Con el impedimento de salida del país se revierte la designación forzosamente, simplemente se le arraiga al Perú y no puede salir ni a Venezuela ni a Panamá ni a ninguna otra parte. El señor Rojas no va a poder viajar evidentemente. Lo que se hace en esos casos es borrón y cuenta nueva. Desgraciadamente esta situación confusa y absurda dio lugar a que Venezuela nombre a un embajador en el Perú. A mí me huele muy mal”.

El nombramiento de militantes del partido Perú Libre y algunos cercanos colaboradores, se han visto favorecido por el gobierno, con el nombramiento de embajadores en el extranjero, tal es el caso de la fundadora del partido Carina Palacios Quincho, ha sido aceptada como embajadora del Perú con beneplácito por el gobierno boliviano.

Se sabe que el nombramiento de embajadores políticos es una potestad del gobierno de turno, sin embargo, en la situación actual que vive la banda criminal los dinámicos del centro, se sabe que el secretario nacional de organización de Perú Libre, Arturo Cárdenas Tovar, ya a estaría en Bolivia, incluso se permite opinar vía redes sociales, Alias pinturita buscaría obtener asilo político. Lo mismo habrían hecho los excandidatos al Congreso Waldys Rumualdo Vilcapoma Manrique y Eduardo Bendezú Gutarra, todos integrantes de esa organización criminal.

Qué podemos decir de los organismos de justicia del país, la fiscalía y poder judicial han demorado tanto que la orden de prisión preventiva dispuesta por el PJ, y que involucra la captura de los involucrados, no se cumplirá así la PNP ponga todo el esmero y haga las batidas que no impresionan, como es el caso el realizado recientemente en Huancayo, porque era fácil deducir que los responsables ya fugaron.

Así de calamitosa es la situación que vive el país, con una situación económica que cada día se agrava por falta de inversiones, fuga de capitales y pérdida de empleo, con un gobierno comunista más preocupado en cambiar la Constitución, en nombrar embajadores a sus amigotes impresentables y con un gabinete ministerial que no está a la altura de las circunstancias que vive nuestra patria.


viernes, 24 de septiembre de 2021

La preparación de Lima para la defensa antes de las batallas de San Juan y Miraflores, a la luz del Arte de la Guerra.

 

Foto: Batalla de Chorrillos. Wikipedia

Por: Arturo CASTRO

Preparación de Lima para la defensa.

La Alianza con Bolivia quedó rota después de la batalla de Tacna (Alto de la Alianza). Una vez destruidos los ejércitos aliados, que defendían las provincias costeras del país, el enemigo aleve, observó que las fuerzas patriotas fueron prácticamente devastadas y del ejército profesional del Perú no quedaba casi nada, vieron que podían continuar operaciones hasta tomar el centro del poder del país. Decidieron ¡A Lima!

“el gobierno de Chile se propuso encaminar sus victoriosas huestes hacia el punto objetivo de toda campaña ofensiva, que es la capital de la nación enemiga”.   [1]

Andrés A. Cáceres después de la derrota de la batalla de Tacna, propuso desplazar fuerzas en apoyo del Crl Francisco Bolognesi jefe de la plaza de San Marcos de Arica. No fue escuchado, no se tomó en cuentas sus recomendaciones.

Cáceres, durante su desplazamiento hacia Lima vía Puno y Cuzco, conoció que ya había ocurrido la batalla de Arica y la consiguiente derrota del último baluarte de la campaña terrestre en el que se inmolaron los defensores del Morro de Arica que entregaron su vida por la dignidad y honor de la nación.

Posterior a esta acción bélica se dio la intervención de EE. UU a iniciativa del representante de EE. UU el Sr. Osborn. En las denominadas “Conferencias de Arica”, estuvieron además de las dos partes interesadas los plenipotenciarios de EE. UU en el Perú, Bolivia y Chile, estas conversaciones se llevaron a cabo a borde del navío USA “Lackawanna”.

Fueron tres sesiones maratónicas, los días 22, 25 y 27 de octubre de 1880. En la primera sesión, la Delegación chilena, presentó siete condiciones esenciales para la paz:

1º La cesión a Chile de los territorios de Antofagasta y Tarapacá.

2º Pago a Chile de una indemnización de veinte millones de pesos oro, de los cuales cuatro serían en efectivo.

3º Devolución de todas las propiedades chilenas confiscadas en el Perú y Bolivia.

4º Devolución del transporte Rímac.

5º Derogación del Tratado Secreto de Alianza entre Perú y Bolivia.

6º Retención por parte de Chile de los territorios de Moquegua, Tacna y Arica hasta haberse cumplido las condiciones anteriores.

7º Obligación por parte del Perú de no artillar el Puerto de Arica una vez que este le sea devuelto y comprometerse a que sea utilizado únicamente como puerto comercial.

La sola lectura de las condiciones nos indica que las mismas eran inaceptables para Perú y Bolivia. Chile demostró un inusitado y excesivo interés por los territorios tomados violentamente, lo que al final impidió se continúen las negociaciones.

Las condiciones fueron rechazadas por los delegados peruanos y bolivianos por ser desproporcionados, lo que puso fin a lo que pudo ser una salida negociada y pacífica para el conflicto. Es como si Chile a priori hubiera planeado exprofesamente estas condiciones para no ser aceptadas.

El bloqueo al Callao se inició en abril 1880, los buques chilenos permanecían fuera del alcance de los cañones patriotas, por seguridad cambiaban de posición todas las noches y así evitaban ataques o sabotajes de las fuerzas patriotas.

“Los busque de guerra extranjeros, neutrales, anclaban a tres millas al Norte de la bahía. Había dos ingleses, el Thepis y el Pingouin; una italiana la fragata Garibaldi y un francés el Descres”.  [2]

El 3 de julio fue destruido el Loa, a 7 millas al norte del Callao por efecto de un torpedo. Pocos días después la Covadonga, que bloqueaba Chancay también fue enviada a pique por efecto de otro torpedo.

La venganza chilena no se hizo esperar, la escuadra enemiga amenazó con bombardear Chorrillos y Ancón sino se les recompensaba con los buques la Unión y el Rímac, como los patriotas se negaron, el 22 de julio el Cochrane bombardeó Chorrillos, ante respuesta efectiva de artillería peruana tuvo que retirarse.

El 23 de julio realizaba igual bombardeo el Blanco Encalada sobre Ancón, destruyendo e incendiando las casas, mientras que la Pilcomayo bombardeaba Chancay, sembrando destrucción, desolación y muerte en los tres lugares mencionados.

Los preparativos para la defensa de Lima ya se habían iniciado y estaban bajo la dirección del dictador Nicolás de Piérola quien fungía de ser una gran estratega. Cuando el entonces Crl. Andrés A. Cáceres llegó a Lima procedente de Tacna, el jefe supremo lo mandó llamar a su despacho y le informó que lo había nombrado jefe de la división ubicada en Huaral, que debía organizarse e impedir el desembarco enemigo en Ancón.

Piérola, estaba convencido y muy seguro que el desembarco de las fuerzas enemigas se realizaría por Ancón, está aseveración, “no estaba en armonía con el que yo me había formado de la situación militar general”. [3] El Crl. Cáceres se vio obligado a expresar lo que pensaba sobre la situación, dado que, según su análisis era imposible que el ataque se realizara por Ancón.

Según Cáceres, había demasiadas limitaciones en el caso que los chilenos decidieran atacar por Ancón, entre ellas: el terreno desértico con muchos obstáculos naturales como el río Chillón, la distancia a Lima y el aislamiento respecto de su escuadra para apoyo mutuo, razones suficientes para inferir que el ataque no sería por el norte; sin embargo, Piérola, le aseguró a Cáceres que él tenía datos precisos y seguros sobre el plan enemigo de atacar Lima por Ancón, como hemos visto una dirección de aproximación con muchos obstáculos, y se alargaba su línea de abastecimientos  y comunicación. Cáceres, siempre estuvo seguro de que el ataque provendría del sur, como efectivamente fue.

Cáceres tenía claro que se debía contener el avance enemigo en el sur, quizá desplazando unidades para realizar resistencias sucesivas para desgastar al enemigo, no dejarlo descansar, claro para ello hubiera requerido disponer de tropas instruidas y entrenadas, hasta que el grueso patriota pudiera enfrentarse en mejor situación al enemigo. Cáceres insistió solicitándole el mando de una división; pero, el dictador ya había decidido nombrar al coronel Sevilla, para vigilar la zona sur, un gran error como se pudo ver después de los resultados

A todo esto ¿cuál era el estado de la defensa de Lima?

Del ejército del sur quedaban algunos batallones cuyo traslado de Tacna a Lima se hizo muy difícil en las condiciones de control marítimo por parte de Chile. El ejército nacional, profesional, prácticamente había desaparecido. Las fuerzas que se organizaron para la defensa de Lima estaban conformadas por voluntarios sin ninguna experiencia de combate y, es más, requerían de un entrenamiento e instrucción militar urgente.

Para la defensa de Lima el dictador logró reunir aproximadamente 20,000 hombres de las tres Armas. Es necesario enfatizar y precisar que la mitad del ejército que se preparaba para defender al capital estaba compuesta por “indígenas sin ninguna instrucción militar y la otra mitad de voluntarios”.[4] 

Los primeros llegaron de todo el país por una disposición emitida por Nicolás de Piérola, lo que constituía una gran limitación y debilidad en la estructura del ejército organizado para la defensa. Las tropas fueron distribuidas en tres cuerpos de ejército ubicados en Norte, Centro y Sur. Cáceres fue designado a la 5ta división acantonada en Huaral al mando del general Vargas Machuca.

Después de transcurrido tres meses de realizada las conferencias de Arica, que fracasaron por intransigencia de los representantes chilenos. Durante ese periodo el ejército chileno se dedicó a incrementar sus efectivos para iniciar operaciones para tomar Lima y negociar una paz ventajosa. Preparó sus buques y transportes para trasladar sus tropas y el respectivo apoyo logístico.

El ejército chileno inicio operaciones en noviembre 1880, la expedición chilena estaba comandada por el general Manuel Baquedano, contaba con tres divisiones con dos brigadas cada una. La primera comandada por el general José Antonio Villagrán, con (8,910 hombres). La segunda división comandada por el general Emilio Sotomayor con (7, 788 hombres). La tercera al mando del coronel Pedro Lagos con (8, 388 hombres), lo que daba un total de 22, 350 hombres de infantería, 1, 301 hombres de Caballería. La artillería estaba conformada por 1, 379 hombres, 1, 200 caballos, 67 cañones Krupp y 77 cañones en total, 10 ametralladoras Gatling. (datos aceptados por el marino francés Eugene de León incorporado al ejército chileno)

La reserva estaba conformada por 3, 110 hombres.

El total de efectivos según acepta el marino francés Mason fueron de 25, 505 hombres. Contaban además con un excelente servicio de mulas para trasladar sus municiones.

La primera división comandada por el general José A. Villagrán desembarco entre el 8 de noviembre y el 1º de diciembre.

 “Por divergencias entre Baquedano y Villagrán este fue separado del comando y lo reemplazó Lynch que avanzó con una brigada por tierra de Pisco a Lurín”.  [5]

 El grueso del enemigo se encontraba listo en Arica para embarcarse, eran en total 26, 000 hombres. El 22 de diciembre de 1880 desembarcaban en Curayacu. Ninguna fuerza patriota, salvo dos escuadrones de Caballería que hostigaban a las fuerzas de Lynch en su desplazamiento de aproximación a Curayacu, no hubo, pues, fuerzas que impidieran el desembarco, los chilenos desembarcaron sus tropa, cañones, municiones y vituallas sin ninguna molestia.

 Mientras el coronel Cáceres se encontraba en Huaral comandando su 5ta división, recibió la orden de aplazarse solo, a Lima, dónde tomó conocimiento sobre la organización de la defensa de Lima.

 El desembarco del grueso del ejercito enemigo, obligó a Piérola a un cambio de frente en la defensa, con la consiguiente demora y organización de la fuerza para la defensa de la capital, causando desconcierto en el alto mando cuya apreciación de situación inicial tuvo que ser modificada ante la nueva información sobre el enemigo.

 Para la defensa de la capital se dispuso la organización de 4 cuerpos de ejército.

“Los chilenos preparaban el ataque desde el sur y habían marchado tranquilamente desde Pisco y desembarcado a las puertas de la capital, sin impedimento alguno”. [6]

 Los preparativos en Lima para su defensa, pese a no disponer suficientes soldados en los cuarteles, con deficiencia de armamento y en crisis económica,

“Lima se convirtió en efecto, en un inmenso campamento, no menos que un vastísimo arsenal. Cruzábanse por sus calles, en todas direcciones, innumerables carretas cargadas de elementos bélicos(…)”. [7]  

 Durante la preparación antes de las batallas, se observó que cuarentaiocho batallones de infantería equipados y dos regimientos de artillería eran sometidos a un entrenamiento y se ejercitaban diariamente en las grandes avenidas de la capital en lecciones de orden cerrado ante la presencia del, pueblo que observaba asombrado.

 “¡Tanto deslumbra aún a los hombres ilustrados el halagüeño resplandor que rodea a las espesas columnas de amigas bayonetas, vistas con el prisma del patriótico entusiasmo!” [8]

 La instrucción y entrenamiento de la Reserva debió estar orientada más que a movimientos de orden cerrado y desplazamientos y evoluciones sobre la marcha, que eran impracticables en esos años por la estrechez del tiempo cuando el soldado debió instruirse y entrenarse, para ubicar las cubiertas y abrigos utilizando el terreno al máximo:

 “ante todo, cubrirse aún con los más leves accidentes del terreno, en el orden abierto, que es hoy el de combate, sin que ello sea parte a disminuir el ímpetu y simultaneidad en el ataque, o la tenaz resistencia en la defensa, ni menos le impida hacer el uso debido de los rifles de retrocarga, tan poderos en manos de un tirador bien ejercitado en su manejo”. [9] 

 Sin embargo, lo que más preocupaba era la falta de integración en la conformación de las tropas patriotas, como se sabe no solo estaba conformada por indígenas en una gran porcentaje, sino también por afroperuanos, y criollos españoles y de otras razas organizados para defender Lima, cuya interrelación era de alguna manera disfuncional, como el hecho de compartir la instrucción y sus alimentos juntos, es más esta singularidad permite establecer que al interior de las unidades organizadas existía antagonismo y la comunicación era difícil

 “(...) que el haber de hombrearse como soldado con el indio a quien poco antes había vapuleado en su hacienda a manteniente, o con el hijo de una esclava de sus padres que hasta le precede en la fila en razón de su mayor estatura”. [10]

 La división asignada al coronel Andrés A. Cáceres tenía sus unidades dispersas en lugares distantes: Surco, Chorrillos y Pacaya; una de las limitaciones que existía era que no conocía a los oficiales y tampoco a las tropas puesto que no las había entrenado.

 A Cáceres le ordenaron ocupar las alturas de San Juan, lo que hizo de inmediato, reuniendo sus tropas dando las directivas a sus oficiales y ordenando el desplazamiento a su punto de caída, llegado a su punto de aplicación; Cáceres los días posteriores se dedicó a organizar su sector defensivo, a realizar reconocimientos desde estas alturas y preparar a sus tropas para defender el sector asignado por su superioridad.

 CONFORMACIÓN DE LA LÍNEA DEFENSIVA

 El sector defensivo asignado al cuerpo de ejército que comandó el coronel Andrés Cáceres fueron las alturas de San Juan,

 Entre Santa Teresa por la derecha y las de San Juan por la izquierda; a la derecha de Cáceres se ubicaba el cuerpo de ejército que comandaba el coronel Miguel Iglesias ministro de guerra, y a la izquierda de su dispositivo se ubicaban las fuerzas comandadas por el coronel Justo Pastor Dávila. El coronel Suárez estaba al mando de la reserva.

El sector defensivo tenía como frente una delgada línea de defensa casi de 14 kms, muy sobrentendido y con sectores muy separados que no permitían la distancia de apoyo y dada la existencia de esas brechas, el enemigo podía tranquilamente infiltrase por esos sectores.

Como resultado de un reconocimiento del dictador Piérola y su secretario García y García y el coronel Cáceres, este preguntó a Piérola si esa línea defensiva era la definitiva, Piérola le aseguró que no, sino que era provisional y estaba sujeta a modificación, se entendía que sería de acuerdo con las circunstancias y serviría para estrechar los intervalos que eran muy amplios.

 Esta conversación con el dictador al parecer dio resultados porque se modificó la línea defensiva quedando establecida de la siguiente manera:

 1er Cuerpo de ejército al mando del Crl Miguel Iglesias, ministro de guerra, formaba la derecha y ocupaba las alturas que existen desde el Morro Solar inclusive hasta Santa Teresa, contaba con 5,200 hombres de las mejores tropas, las que fueron entrenadas en Huaral por Cáceres. En el centro de la línea defensiva desde Santa Teresa, ocupando las líneas de cerros San Juan, Pamplona y Colorado, era defendido por Cáceres y las tres divisiones estaban comandadas por los coroneles Ayarza, Pereira y Lorenzo Iglesias.

La Artillería la ubicó en el centro del sector defensivo. La izquierda de la línea defensiva estaba comandada por el coronel Justo Pastor Dávila, ocupando los morros y alturas que se extendían desde el cerro Colorado hasta Monterrico Chico, con 4,500 hombres. La Reserva con 3,500 hombres al mando del coronel Suarez.

Nuestro historiador Jorge Basadre sostiene por su parte que, después de los cambios dispuesto por la superioridad, la ubicación de las tropas en la noche del 12 de diciembre quedó definido: el coronel Miguel Iglesias en el ala derecha, extendiéndose por el Este hasta Chorrillos, Villa y Santa Teresa. El cuarto cuerpo del ejército desde Santa Teresa hasta San Juan inclusive, al mando del coronel Andrés A. Cáceres. El tercero al mando del coronel Justo Dávila desde San Juan hasta Pamplona. La Reserva al mando del coronel Suárez a retaguardia de San Juan.

 Esta defensa establecida por el mando supremos Nicolás de Piérola fue criticada por Vicuña Mackenna escritor chileno, la que llamó “organización mucho más fantástica que efectiva”.

 Otras críticas vinieron por el hecho de que Nicolás de Piérola como dictador se creyó un iluminado y que conocía sobre operaciones militares, lo que no era cierto, es más, a Piérola se le criticó muchísimo su falta de preparación y experiencia en temas de la milicia, especialmente por la asignación de los amigos como comandantes de las tropas.

 Se le atacó porque había colocado en el mando del ejército a sus propios partidarios, fueran o no militares. Como, por ejemplo, se le entregó el mando en la Reserva a Juan Martín Echenique quien era conocido más por sus aficiones ludópatas, que por ser un conductor de hombres:

 “como intermediario, semidiplomático y comisionado de negocios del presidente Balta, enriquecido y derrochador de grandes sumas en Paris, jamás al servicio del ejército; sin embargo, este hombre resultó con el grado de coronel (...)”. [11]  

 A Piérola también lo criticaban por ser muy exhibicionista en desfiles y actividades públicas a las que acudía premunido de traje militar de fantasía.

 “altas y brillantes botas de charol, pantalones blancos y un relampagueante casco de plata en cuya punta un águila de oro extendía sus alas”. [12]

 El dispositivo, composición y fuerza adoptado por Piérola en la defensa de Lima, en una línea de casi 14 kms, mostraba que estaba muy sobre extendida, las unidades no podían cubrirla porque las tropas eran insuficientes y la situación del armamento no era de las mejores

 Las unidades de infantería no podían cubrir un frente tan extenso y en el caso de la artillería la cantidad de piezas de artillería y cuyo alcance no permitía un eficiente apoyo de fuegos durante el combate.

 La fortificación de las defensas de Lima estuvo a cargo del ingeniero austriaco Máximo Gorbitz, que decía haber construido las defensas de Plevna, que en 1877 y 1878 contuvieron al ejército ruso; y al ingeniero peruano Felipe Arancivia educado en Bélgica y que había sido un artífice en la defensa del Callao en 1866.



[1] Salazar, Francisco. “Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra”. Pág. 5. IMPRENTA DEL UNIVERSO, DE CARLOS PRINCE. Calle de la Veracruz Nº 71. Edición 1882.

 [2] Cáceres, Andrés. La guerra entre el Perú y Chile 1879-1883. Extracto de las memorias de mi vida militar. Editora Internacional. Madrid- Berlín- Buenos Aires. Junio 1901. Pág. 82.

[3] Ibid. Cáceres, Andrés. Pág. 84

 [4] Ibid. Cáceres, Andrés. Pág.

 [5] Basadre, Jorge. LA GUERRA CON CHILE 1879-1883. Editorial Universitaria. Pág. 221. 1983.

[6] Ibid. Cáceres, Andrés.

[7] Salazar, Francisco. Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra. Imprenta del Universo de Carlos Prince. Pág. 6. 1882.

[8] Ibid. Salazar, Francisco. Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra.

[9] Ibid. Salazar, Francisco. Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra.

[10] Ibid. Salazar, Francisco. Las batallas de Chorrillos y Miraflores y el Arte de la Guerra.

[11] Basadre, Jorge. La guerra con Chile 1879-1883. Editorial Universitaria. Pág. 224. Edición 1983.

[12] Ibid. Basadre, Jorge. La guerra con Chile 1879-1883.

 


jueves, 9 de septiembre de 2021

La captura de la Dirección de Inteligencia Nacional

 



Por: Arturo Castro.

La Dirección Nacional de Inteligencia es el más alto organismo del Estado que produce Inteligencia Estratégica, sobre “diversos Estados, Organizaciones Internacionales y Fuerzas Transnacionales en el ámbito externo y diversos asuntos relacionados con grupos humanos en el ámbito interno”, útil para la toma de decisiones en los más altos niveles del gobierno, respecto de nuestra política de seguridad y el planeamiento, preparación y ejecución de la Defensa Nacional.

El secretario de organización de Perú Libre, Richard Rojas, declaró a la prensa que recomendó al presidente Pedro Castillo la designación del Mayor en retiro PNP José Luis Fernández Latorre como nuevo jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y confirmó que es su pariente. Ambos y que, previamente los días el 5 y 16 de agosto hicieron una visita a Palacio de Gobierno para reunirse con el primer mandatario.

“Sí, sí, yo lo propuse (como jefe de la DINI). (Fue mi propuesta) porque vimos todo su legajo académico y su profesionalismo, porque aparte de ser oficial de la Policía, es abogado, tiene maestría en derecho constitucional, tiene como tres carreras”.

El nuevo jefe de la DINI ha sido cuestionado por especialistas en Inteligencia Estratégica, y ex personajes que han desempeñado altos cargos de inteligencia, debido a sus antecedentes profesionales, los que indicarían que no tiene la preparación, experiencia, cualidades y el perfil que requiere un importante cargo, al que habría llegado solo por ser pariente del secretario de organización de Perú libre.

Fernández La Torre, no es un dechado de virtudes, porque entre sus antecedentes figuran graves hechos. Fue investigado en el 2001 por agredir sin ninguna razón al alumno de la policía Percy Alberto Ramírez Umbo, lesionándole el oído izquierdo, por el que, en agosto del 2001 recibió una sentencia por abuso de autoridad y reclusión militar.

También recibió una sentencia de condena condicional el 17 de mayo de 1999. Además, Fernández fue investigado por presunto cobro de cupos a transportistas y lo más grave, haber ingresado a la comisaría de José Leonardo Ortiz (Chiclayo) en estado etílico. Fue pasado al retiro en la PNP el 30 de diciembre del 2020. ¡Vaya, qué antecedentes!

El exministro de Interior, Carlos Basombrío se pronunció sobre la designación del nuevo jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Indicó que este nombramiento era el escándalo del día y criticando el nombramiento expresó que, “parece que a los postulantes a los cargos no les piden CV sino prontuario”, refiriéndose a las graves denuncias que tiene el nuevo jefe de la DINI.

¿Se deben nombrar para estos puestos de suma importancia, a profesionales que tengan el perfil para este importante cargo?

 Tim Weiner autor de la obra “Legado de cenizas. La historia de la CIA”, sostiene que “Cualquier país que desee proyectar su poder fuera de sus fronteras ha de ser capaz de otear el horizonte, de saber lo que se avecina y de prevenir cualquier posible ataque contra su población. Debe anticiparse a la sorpresa”. ¡Está Fernández La Torre en condiciones de dirigir una institución tan importante para la supervivencia del Estado peruano?

Basta recordar, que durante el nefasto gobierno del corrupto expresidente Alejandro Toledo, (caso Ecoteva), rodeado de asesores chilenos y caviares, destrozaron el sistema de inteligencia del Estado peruano y dejaron sordo y ciego al país, a merced de las amenazas internas y externas. 7 jefes de la DINI se sucedieron. Los resultados se pueden oler en el ambiente. En el presente, parece que la DINI se ha convertido en un ente cuya jefatura dependerá, no del presidente Castillo, sino de Cerrón, el mandamás del partido Perú Libre.

Durante el gobierno de Toledo, bajo el paraguas de una pseuda “reorganización”, previa purga, despidieron a expertos funcionarios que habían trabajado durante muchos años en este servicio, para nombrar a su gente de confianza que de inteligencia sabían tanto como de física cuántica.

Toledo y quienes ocuparon la jefatura de este importante servicio para el Estado nacional, son responsables. La parentela y los personajes de Perú Libre deben estar frotándose las manos, celebrando, ya entraron a las entrañas del Estado, al principal organismo del Estado y contarán con información vital para el país a la que no tendrían acceso en otras circunstancias. ¡Pobre Perú!

Toledo, que por este solo motivo debería ser sometido a un juicio por presunta traición a la patria, designó siete, sí siete jefes del Servicio de Inteligencia Nacional durante su mandato, pero no, lleva una vida muelle en EE. UU, con una extradición que camina al ritmo de tortuga coja.

En esos tiempos, se relevaron desde ilustres desconocidos y asesores personales, caviares asesores de oficinas extranjeras. El Servicio de Inteligencia Nacional, fue sometido a una serie de cambios, sin ningún plan estratégico, solo por capricho.

Tim Weiner, nos recuerda la importancia y trascendencia que tiene el Servicio de Inteligencia para la supervivencia del Estado, frente a las amenazas internas y externas. Weiner dice que la inteligencia, “Debe anticiparse a la sorpresa. Sin un servicio de Inteligencia fuerte, inteligente y perspicaz, los presidentes y generales pueden quedar tan ciegos como inútiles”.

Recordamos un poco de la historia del Servicio de Inteligencia, se creó en enero de 1960, siendo presidente de la República Manuel Prado Ugarteche. En 1970 por Decreto Supremo de carácter secreto y no por ley como debió ser, se constituyó el Sistema de Inteligencia Nacional (SINA). Durante el gobierno de Fernando Belaunde Terry, mediante los Decretos Leyes 270 y 271, se incluyó como labor de inteligencia a campos no militares de la Seguridad Nacional.

Durante el gobierno de Alberto Fujimori en Julio 1992 mediante la Ley 25635 se refuerza el poder del SIN: como órgano rector del SINA. En noviembre de 2000 después del escándalo de los Vladivideos, Alberto Fujimori desactiva el SIN y dispuso su reorganización inmediata mediante ley 27351.

Durante el gobierno de Paniagua en junio 2001 se da la Ley N° 27479 que crea el Sistema de Inteligencia Nacional (SINA), y los organismos dependientes de esta: el Consejo Nacional de Inteligencia (CNI), la Direcciona Nacional de Inteligencia Estratégica (DNIE), y se regulaban los organismos de inteligencia del sector defensa, sector interior y otros sectores. En el gobierno de Alejandro Toledo, el 2006 se dio la Ley 28664 que derogó la anterior.

A partir, del año 2000 se instaló en imaginario popular, gracias a una prensa parametrada, una percepción equivocada sobre la importancia de la seguridad nacional y se inició una cacería de brujas, nunca vista.  Esto trajo como consecuencia drásticos recortes en el presupuesto para la Defensa Nacional, lo que debilitó a las FFAA y SINA.

Las medidas de restructuración al Servicio de Inteligencia Nacional, comprendió una masiva separación de cuadros especializados, expertos en Inteligencia Estratégica y Operativa, y Contrainteligencia. Sobrevino una parálisis de la que se está recuperando lentamente.

La finalidad, principios, organización, atribuciones, funciones, coordinación, control y fiscalización de las actividades de Inteligencia que ejecutan los organismos del Sistema de Inteligencia Nacional-SINA están regulados por la ley N° 28664.

“La actividad de Inteligencia tiene por objeto proporcionar oportunamente a través del Órgano Rector del SINA, al Presidente de la República y al Consejo de Ministros, el conocimiento obtenido mediante el procesamiento de las informaciones, sobre las amenazas y riesgos actuales y potenciales, que puedan afectar la seguridad nacional y el ordenamiento constitucional de la República”.

Las actividades de inteligencia se rigen por los siguientes principios: Legalidad, Legitimidad, Control democrático, Pertinencia, Circulación restringida, Especialidad y Planificación. El principio de legalidad exige el respeto a la Constitución y las leyes, al mismo tiempo indica tácitamente que “Las operaciones especiales solo se efectúan con autorización de la autoridad competente”.

El principio de legitimidad, indica que estas son legales, cuando se respeta el equilibrio entre las necesidades del Estado y los derechos de las personas; entre la eficiencia para la obtención de la información y el respeto a la Ley; entre el control y la discrecionalidad; y, entre la magnitud de la amenaza y /o el riesgo y la proporcionalidad de los medios empleados según el caso. El principio de Control democrático, indica que las actividades de inteligencia por su naturaleza requieren el control de otras instancias del Estado.

El artículo 20 de esta ley, establece el Control Judicial para realizar Operaciones Especiales (OOEE), la Corte Suprema designa a dos vocales Superiores (Ad hoc). Cualquiera de los vocales autoriza la realización de las OOEE. El director ejecutivo de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) es quien debe solicitar la autorización. En caso de peligro contra la Seguridad Nacional, excepcionalmente el director de la DINI puede autorizar la OOEE con cargo a formalizar la solicitud de inmediato ante el vocal Superior Ad hoc, quien dentro de las 24 horas puede convalidarla o suspenderla.

Todos los peruanos coincidimos en que el tema de Seguridad Nacional es sagrado por la importancia que adquieren los “Intereses Nacionales” que son los intereses de todos los peruanos y su exclusiva relación con la seguridad del Estado.

Los “Intereses Nacionales” son intangibles, permanentes e indesligables del término supervivencia; son “aquellos que el Estado está dispuesto a defender si se ven amenazados”, ya sea mediante una respuesta inmediata, mediata o en el largo plazo, dependiendo de los medios disponibles, expresados a su vez en el poder y potencial nacionales.

Por lo anterior, llama poderosamente la atención, la manipulación grosera en la designación del nuevo jefe de la DINI, no por ser policía en retiro y abogado, o por su falta de experiencia y conocimiento de Inteligencia Estratégica, sino principalmente por sus antecedentes y su relación parental con un dirigente de Perú Libre.

¡Qué poca importancia le da a la inteligencia señor Pedro castillo!


miércoles, 14 de julio de 2021

EL BICENTENARIO DE NUESTRA INDEPENDENCIA NACIONAL.

 



REFLEXIONES

 

POR: ARTURO CASTRO

 

Han transcurrido 200 años de la llegada del general Dn. José de San Martín a las costas peruanas, fue un 08 de setiembre de 1820, como comandante de la expedición libertadora del Perú, desembarcó en Paracas, cerca al puerto de Pisco. Al año siguiente el 28 de julio de 1821, proclamó la Independencia de nuestra patria, primero lo hizo en la plaza Mayor de Lima, después en la plazuela de la Merced, luego, en la plaza Santa Ana, frente al convento de los descalzos y finalmente en la plaza de la Inquisición (hoy plaza Bolívar).

 

Aún resuenan los ecos de su voz al pronunciar su sentencia: “desde este momento el Perú es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.

¡VIVA LA PATRIA!

¡VIVA LA LIBERTAD!

¡VIVA LA INDEPENDENCIA!”.

 

A 200 años de esa proclamación nuestra amada patria vive momentos de zozobra y grave peligro, de la que depende su supervivencia como Estado-nación.

 

Como bien conocen, en lo político una grave crisis provocada por la irresponsabilidad de las autoridades electorales (JNE, ONPE Y RENIEC) que han permitido graves irregularidades en las elecciones segunda vuelta y el inminente peligro que el candidato de Perú libre sea proclamado ganador de las elecciones, con lo que nuestro país sería integrado al foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, como parte del socialismo del S- XXI perdiendo su libertad. En lo social los efectos de la pandemia que han dejado más de 200,000 fallecidos por irresponsabilidad de las autoridades para enfrentar este flagelo y en lo económico la pérdida de empleo de miles de emprendedores peruanos, la fuga de capitales y la devaluación de la moneda, que ha provocado la subida de precios de los combustibles y alimentos de primera necesidad.

 

Sin embargo, la llegada del Bicentenario de nuestra república es también la oportunidad para reflexionar sobre el devenir histórico de nuestra patria, de los hombres que tuvieron la responsabilidad de conducir sus destinos hasta hoy, las acciones de los pueblos de nuestra nación, de los miles de obstáculos que tuvieron que vencer para legarnos esta patria incomprendida, con una nación disímil, pujante, fulgurante, arrogante por momentos, humilde en otros, pero emprendedora y luchadora como pocas.

 

Después de doscientos años de vida republicana arribamos al siglo XXI y aún tenemos mucho que superar, nuestros demonios, nuestros propios odios, superar nuestros miedos y fantasmas, hay muchísimo por hacer, metas que lograr, sueños que cumplir y en ese derrotero, todos los peruanos debemos poner el hombro, si realmente queremos una patria inclusiva, una patria digna, una madre patria para todos sus hijos, sin distinción.

 

Sin embargo, se puede afirmar sin lugar a equivocarse, que nuestra historia está plagada de hechos que lindan con el sentimiento más innoble que puede desarrollar y cultivar la persona al interior de su ser, o grupo de personas de una sociedad como la nuestra y que a la larga ha traído consecuencias nefastas para el país, la envidia y esta envidia ha dado lugar al odio inveterado, me refiero a ese odio antiguo y arraigado que subsiste hasta la actualidad.


En medio de ellos se ha enseñoreado la corrupción, desde hace siglos y atraviesa las capas que cubre el esqueleto de la nación, las ha invadido hasta causar metástasis. Los valores nacionales han sido enterrados, cubiertos con capas de hormigón. La moral nacional se desmorona ante la impávida inacción, miopía y falta de reflejos de las autoridades.

Bien sabemos que, la corrupción es una epidemia endémica, arraigada en toda la sociedad, principalmente en quienes tiene el deber de controlar e impartir justicia. Esta epidemia ha trastocado la vida de nuestra sociedad, influenciado por la presión desmesurada de los corruptos organizados y su incidencia funesta en la estructura del estado nacional difícil de combatir, sin la voluntad de los tres poderes del estado no es posible lograr nada.

En este largo camino hubo etapas sobresalientes en la vida nacional, muy buenas donde afloró la unidad nacional, pero también vivimos la etapa más negra de nuestra historia, la guerra con chile, muy dolorosa y cuyos efectos, aunque tratemos de negarlo, se sienten en el presente y son un lastre para nuestra integración como país. La etapa dolorosa de la guerra interna contra las organizaciones subversivas SL Y MRTA.

 

En estos 200 años de vida republicana, nuestra nación sigue luchando contra las fuerzas del destino y las decisiones de los hombres, algunas equivocadas por conveniencia, así, pocas o nulas, han sido las acciones orientadas a desarrollar e incrementar en la población un sentimiento de orgullo nacional, de pertenencia y autoestima como integrantes de ésta gran nación. Es como si el odio se hubiera instalado en la dermis de nuestra nación, causando estragos en la unidad nacional.

 

Es importante que encontremos en nuestros valores centrales la razón y la fuerza que impulse a actuar a los gobernantes, dirigentes, empresarios, industriales, profesionales, maestros, obreros, enfermeras, médicos, militares y policías, de manera conjunta en provecho de la ciudadanía para ayudar a solidificar real y objetivamente nuestra identidad como nación.

 

Todo lo anterior no basta, caerá en saco vació, si no estamos imbuidos del deseo, el anhelo de integrarnos, de aceptarnos y aceptar a los demás como son, ciudadanos con virtudes y defectos, con características étnicas únicas y particulares, pero deseosos de incrementar la autoestima nacional, porque nos fortalecerá como Nación.

Finalmente, en este Bicentenario pidamos al divino hacedor, ilumine la mente de los líderes del país en los diferentes campos, especialmente en el político, y enmienden el rumbo de nuestra nación hacia la consecución del bien común, y así los 33 millones de peruanos de los que nosotros formamos parte importante, llegaremos a disfrutar una mejor calidad de vida, una mejor educación para las futuras generaciones, en un ambiente de seguridad y tranquilidad, para el bienestar de nuestra gran nación.

Que la celebración del Bicentenario nacional sea la gran oportunidad para nuestra patria.