Australian War Memorial

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EXTERIOR DE MEMORIA DE LA GUERRA-AUSTRALIA

sábado, 27 de junio de 2026

ADOFAIP: 95 años de unión, solidaridad y lealtad.

 

Antiguo local de la Sociedad de Auxilios Mutuos de los Institutos Armados. Mejorado con IA MACD

ADOFAIP: 95 años de unión, solidaridad y lealtad.

POR: CRL. EP ANGEL ARTURO CASTRO FLORES *

Déjenme contarles la historia de una institución que surgió hace muchos años atrás, comenzando la cuarta década del siglo XX, una institución que nació para servir a sus integrantes en medio de una grave crisis económica, política y social que vivía nuestra patria. Una institución basada en la ayuda mutua y la fraternidad.

Hace 95 años, un grupo de oficiales en situación de retiro de los Institutos Armados se reunió para analizar la difícil situación de sus pensiones y los efectos que esta realidad venía ocasionando en su poder adquisitivo y en el bienestar de sus familias.

Aquellas dificultades se produjeron en un contexto marcado por la crisis política, económica y social que acompañó el final del gobierno del presidente Augusto B. Leguía y el posterior golpe de Estado encabezado por el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro en 1930. Frente a ese escenario adverso, aquellos oficiales decidieron buscar una alternativa solidaria que les permitiera enfrentar juntos la incertidumbre económica.

En el plano internacional, la economía mundial sufría las consecuencias de la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York, conocida como el crack de 1929, hecho que desencadenó la Gran Depresión. Sus efectos fueron catastróficos para Estados Unidos y se extendieron rápidamente a América Latina. El Perú, cuya economía dependía en gran medida de los créditos externos y de las exportaciones hacia el mercado estadounidense, no fue ajeno a esa crisis.

La caída de los precios internacionales de materias primas como el cobre, el algodón y el azúcar golpeó duramente las exportaciones peruanas. A ello se sumaron la contracción del crédito, la reducción del comercio de importación y la disminución de los ingresos fiscales.

Muchas actividades productivas se paralizaron, fábricas y minas cerraron sus puertas, y el desempleo y la pobreza aumentaron de manera alarmante. El descontento social se expresó en protestas obreras en zonas como Talara, Cerro de Pasco y La Oroya, que fueron severamente reprimidas.

La crisis fiscal también afectó directamente a los servidores públicos. Las remuneraciones y pensiones fueron recortadas, en algunos casos de manera drástica, y hubo meses en los que el Estado no pudo cumplir oportunamente con el pago de sueldos por falta de liquidez. La moneda perdió poder adquisitivo, varias entidades financieras enfrentaron graves dificultades y el país vivió una etapa de profunda incertidumbre económica.

En ese escenario nacional crítico nació, hace casi una centuria, la Sociedad de Auxilios Mutuos de los Institutos Armados, antecedente directo de nuestra ADOFAIP. Este 27 de junio, se cumplen 95 años de su fundación, fecha que invita no solo a recordar el pasado, sino también a reafirmar el compromiso institucional con el presente y el futuro de nuestros asociados.

Origen de una institución solidaria

Frente a la calamitosa situación económica que atravesaban los oficiales en retiro y sus familias, surgió la necesidad de organizarse. El teniente coronel César Telémaco Legrand Vargas propuso la conformación de una sociedad de auxilios mutuos. Así, el 27 de junio de 1931, oficiales del Ejército, la Marina y la Policía en situación de retiro se reunieron en el local de la Sociedad de Tiro del Perú, ubicado en la calle La Moneda N° 790, hoy jirón Junín, en el Cercado de Lima.

El objetivo principal de esta sociedad fue brindar apoyo económico y moral al personal del Ejército, la Marina, la Guardia Civil y la Policía, especialmente en un momento en que la emergencia económica golpeaba con dureza a los hogares militares y policiales.

Su primer gran acuerdo fue formular un estatuto que diera sustento formal a la organización. Para ello se realizaron gestiones ante la Junta Nacional de Gobierno, presidida por el doctor David Samanéz Ocampo, y ante el Ministerio de Guerra. Finalmente, mediante decreto supremo de octubre de 1931, se reconoció oficialmente a la Sociedad de Auxilios Mutuos de los Institutos Armados del Perú.

Hitos en la historia institucional

·         El 18 de septiembre de 1928 se creó la Sociedad Mutualista Militar, orientada a apoyar al personal militar-policial en situación de actividad y atender sus necesidades económicas más apremiantes.

·         El 27 de junio de 1931 se fundó la Sociedad de Auxilios Mutuos de los Institutos Armados, antecesora de ADOFAIP, orientada a poyar al personal militar-policial en situación de retiro.

·   En 1985 se adquirió la actual sede institucional, consolidando un espacio propio para la vida asociativa.

·     Durante la gestión de 1989, la institución adoptó la denominación de Asociación de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú (ADORFAIP).

·     En 2007 se modificó nuevamente el nombre, adoptándose la denominación actual: Asociación de Oficiales de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú, ADOFAIP.

·         Ese mismo año se concretó la venta del antiguo local del jirón Junín.

La historia de ADOFAIP también está vinculada a los grandes procesos económicos del país. La institución sobrevivió a la crisis de fines del segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, así como al cambio monetario del sol al inti, implementado el 1 de febrero de 1985 en un contexto de alta inflación. Posteriormente, durante el gobierno del presidente Alan García Pérez, el país enfrentó una hiperinflación que afectó severamente a los hogares peruanos. En 1991, durante el gobierno del presidente Alberto Fujimori, el inti fue sustituido por el nuevo sol, moneda que, con la denominación actual de sol, continúa vigente.

Defensa de derechos y compromiso asociativo

Durante estos 95 años de vida institucional, ADOFAIP ha mantenido una permanente defensa de los derechos del personal en situación de actividad y retiro. En las últimas décadas, esta labor se ha visto fortalecida por la participación de un importante número de asociadas, muchas de ellas viudas, cuya presencia reafirma el carácter familiar, solidario e integrador de nuestra institución.

Junto con otras asociaciones afines, ADOFAIP integró durante casi una década la Alianza por la Reivindicación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú, espacio que luchó denodadamente por los derechos de las familias militares y policiales, así como por la dignidad de nuestras instituciones. Dicha alianza fue presidida por el fallecido vicealmirante MGP Francisco Vainstein Borrani, quien encabezó la comisión ejecutiva.

La perseverancia de esta lucha contribuyó a que el Congreso de la República aprobara la Ley N° 30683, norma que reguló la pensión de los pensionistas del Decreto Ley N° 19846 y estableció que esta debía guardar equivalencia con la remuneración consolidada del personal militar y policial en actividad. Este logro representó un acto de justicia largamente esperado para el personal militar y policial en situación de retiro.

Nuestra asociación ha sido sede de reuniones de coordinación con instituciones hermanas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Asimismo, ha participado activamente en las gestiones orientadas a la defensa de los derechos pensionarios y ha estado en primera línea en las acciones impulsadas por las asociaciones unidas. Ello demuestra que nuestras reclamaciones han sido y siguen siendo justas.

Obras recientes y fortalecimiento institucional

En el camino hacia su centenario, ADOFAIP avanza con paso firme, revitalizada y económicamente fortalecida. Este progreso ha sido posible gracias a la labor responsable de sus directivos, quienes, inspirados en los valores de honestidad, transparencia y servicio, han sabido interpretar el espíritu de aquellos fundadores que, hace 95 años, soñaron con una institución basada en la ayuda mutua y la fraternidad.

Entre las obras realizadas recientemente destacan la mejora del piso del comedor, la remodelación de los servicios higiénicos, la adquisición de dos televisores: uno de 65” para la sala de acuerdos, permitirá contar con una herramienta tecnológica para exposiciones, conferencias y acuerdos, y el otro televisor de 98” que está ubicado en el salón principal que tendrá múltiples usos.

De igual manera se ha realizado el pintado de la fachada, así como el interior de nuestra sede, asimismo se han colocado cuadros alusivos a hechos heroicos: La Batalla de Arica, el Combate de Angamos, bombardeo de Quebrada Seca y la Batalla de Tarapacá, que simbolizan el sacrificio de nuestros héroes.

Especial relevancia tienen el cuadro denominado “Estirpe de Héroes”, la representación de la familia del coronel Francisco Bolognesi y sus hijos, así como el cuadro dedicado al gran almirante Miguel Grau Seminario, en el que se resalta su dimensión humana y su ejemplo moral.

Mirada hacia el futuro

De cara al futuro, nuestra asociación debe continuar fortaleciendo sus servicios, ampliando sus beneficios y promoviendo una gestión moderna, transparente y sostenible. El desafío es consolidar una institución capaz de responder a las necesidades de sus asociados y sus familias, sin perder de vista los principios que le dieron origen: unión, solidaridad y lealtad.

Asimismo, resulta necesario impulsar la captación de nuevos asociados para asegurar el relevo generacional, una mayor participación de los asociados, fortalecer los canales de comunicación institucional, promover actividades culturales, patrióticas, sociales y recreativas, y preservar la memoria histórica de ADOFAIP como patrimonio moral de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú.

A pocos años de cumplir su centenario, ADOFAIP tiene la responsabilidad de honrar el legado de sus fundadores y proyectarse como una asociación sólida, representativa y fraterna. Su historia demuestra que, aun en los momentos más difíciles, la unión y la solidaridad pueden convertirse en la fuerza que sostiene la dignidad de quienes dedicaron su vida al servicio de la patria.

Larga vida a nuestra querida Institución.

¡Vayamos con paso firme hacia nuestro centenario institucional!

*Presidente del Consejo Directivo de ADOFAIP periodo 2025-2026




viernes, 12 de junio de 2026

La Ley N° 5 del poder: “Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte”

 



La Ley N° 5 del poder: “Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte”

Por: Arturo Castro

El prestigio de una persona es el resultado de sus méritos, su trayectoria, el reconocimiento que despierta y la consideración que recibe de los demás. Una persona, una organización o incluso un país poseen prestigio cuando inspiran admiración y respeto por su posición, sus logros y, sobre todo, por la coherencia entre lo que dicen y lo que hacen.

Asimismo, el prestigio se fortalece cuando se cumplen los compromisos asumidos y se actúa con excelencia en el desempeño personal y profesional. A ello se suman cualidades como el conocimiento, el talento, la honestidad, la integridad y el respeto. En ese sentido, el prestigio constituye un valor intangible, pero sólido, que sostiene la imagen de una persona dentro de su entorno social.

El prestigio como arma estratégica: el caso de Zhuge Liang

Entre los años 207 y 265 d. C., China vivió uno de los periodos más convulsos de su historia: la llamada guerra de los Tres Reinos. Dentro de ese contexto destacó el general Zhuge Liang, célebre estratega conocido como el “Dragón Dormido”. Su reputación creció no solo por su talento militar, sino también por su liderazgo, su disciplina, su sangre fría y su capacidad para conducir operaciones con notable inteligencia.

Se narran numerosas acciones en las que demostró su agudeza y su dominio del engaño estratégico. En una ocasión, llegó a su campamento un teniente enemigo alegando haber sido expulsado de sus filas y ofreciéndose como colaborador. Durante un hábil interrogatorio, Zhuge Liang dedujo que en realidad se trataba de un espía que intentaba obtener información y, al mismo tiempo, introducir datos falsos para conducir a sus tropas hacia una emboscada mortal.

Descubierto el engaño, el espía confesó. Zhuge Liang ordenó que al amanecer fuera ejecutado ante las tropas como escarmiento y, mientras tanto, lo mantuvo encerrado bajo estricta vigilancia. Sin embargo, cuando todo parecía decidido, suspendió la ejecución segundos antes del desenlace. El espía, dominado por el miedo, aceptó convertirse en agente doble y empezó a transmitir información falsa a su propio ejército. Gracias a ello, Zhuge Liang obtuvo importantes ventajas en varias campañas.

En otra oportunidad, logró apoderarse de un sello militar enemigo y con él falsificó documentos y mensajes que indujeron a tropas adversarias a obedecer órdenes apócrifas, lo que terminó provocando derrotas aplastantes. Asimismo, difundió informaciones falsas sobre un prestigioso general enemigo, al punto de obligar a sus superiores a perseguirlo para castigarlo. Acorralado, aquel general huyó y terminó buscando refugio en las filas de Zhuge Liang.

Zhuge Liang había cultivado con esmero la reputación de guerrero sagaz, inteligente e implacable, y la protegía cuidadosamente. Su fama era tan poderosa como un arma, capaz de sembrar temor en sus enemigos. Comandaba con el ejemplo, y sus soldados, disciplinados y orgullosos de su líder, cumplían sus órdenes con rapidez y convicción.

Uno de los episodios más representativos ocurrió cuando se hallaba en la ciudad de Jieting. Al conocer el avance de una fuerza enemiga de 150 000 hombres al mando del general Sima Yi, evaluó rápidamente su situación: no contaba con suficientes tropas para resistir un ataque directo. Entonces tomó una decisión audaz. Ordenó arriar las banderas, abrir las puertas de la ciudad y ocultar a sus hombres. Luego se sentó en un lugar visible sobre la muralla, vestido con una túnica taoísta, encendió incienso, tomó su laúd y comenzó a tocar con absoluta serenidad.

Cuando Sima Yi llegó frente a la ciudad, reconoció de inmediato a su antiguo rival. Lo vio tranquilo, concentrado y completamente dueño de sí mismo. Aunque sus soldados querían lanzarse al ataque, Yi interpretó aquella escena como una posible trampa. La sola reputación de Zhuge Liang bastó para paralizar su decisión: ordenó la retirada inmediata. No se atrevió a comprobar si la ciudad estaba realmente indefensa. Ese episodio demuestra hasta qué punto una reputación bien construida puede influir en la conducta del adversario y modificar el curso de los hechos.

La destrucción de la reputación: el caso de P. T. Barnum

Otro caso ilustrativo sobre el valor del prestigio y las consecuencias de su pérdida es el de P. T. Barnum. En 1841, Barnum ya gozaba de gran notoriedad como productor de espectáculos en Estados Unidos. Deseaba adquirir el American Museum de Manhattan para convertirlo en una de sus principales atracciones, pero enfrentaba un problema: no disponía de los 15 000 dólares exigidos por los propietarios.

Ante esa dificultad, propuso reemplazar el dinero con garantías y referencias que respaldaban su trayectoria. Aunque inicialmente alcanzó un acuerdo verbal con los socios, estos terminaron desistiendo y decidieron vender el museo al Peale’s Museum, al considerar que esta institución ofrecía mayores garantías de reputación y solidez.

Barnum interpretó esa decisión como un golpe directo a su credibilidad. Convencido de que había sido desplazado por una cuestión de prestigio, resolvió responder atacando precisamente ese punto débil de su rival. Inició entonces una intensa campaña en la prensa mediante cartas en las que desacreditaba a los directivos del Peale’s, cuestionando su capacidad para administrar el museo y entretener al público. Además, sembró dudas sobre la estabilidad financiera de la institución y desalentó a potenciales inversionistas.

La estrategia resultó eficaz. Las acciones del Peale’s cayeron, su imagen pública se debilitó y finalmente los propietarios del American Museum desistieron de la operación con ellos para venderle el museo a Barnum. No obstante, el daño reputacional causado al Peale’s fue profundo y duradero.

Posteriormente, el enfrentamiento continuó. Peale intentó reposicionar su museo promoviendo actividades de corte científico, en contraste con el estilo de entretenimiento popular de Barnum, a quien consideraba vulgar. Barnum, por su parte, siguió explotando el ridículo como herramienta de descrédito.

Uno de los episodios más comentados fue un supuesto espectáculo de hipnotismo en el que simulaba someter a una niña a trance frente al público. Cuando intentó demostrar sus habilidades con voluntarios y fracasó, el número se volvió objeto de burla. Al anunciar incluso que cortaría un dedo de la niña, esta se levantó y huyó del escenario, dejando al descubierto el engaño y provocando la risa general. Poco después, el espectáculo perdió toda seriedad y el público dejó de asistir.

Este episodio permite advertir dos tácticas que Barnum utilizó para destruir la reputación de su competidor. La primera consistió en sembrar dudas sobre su estabilidad y solvencia. La duda, una vez instalada, erosiona la credibilidad y puede resultar muy difícil de disipar. Aun cuando la víctima desmienta los rumores, siempre queda una sombra de sospecha; y si decide callar, también corre el riesgo de parecer culpable o débil.

La segunda táctica fue la ridiculización. Una vez consolidada su propia notoriedad, Barnum desacreditó públicamente a su rival mediante la ironía, el espectáculo y el humor. Esta forma de ataque puede ser más efectiva que la agresión directa, porque aparenta ser inofensiva mientras socava la imagen del adversario. Sin embargo, el uso de la ridiculización también revela que la reputación es frágil: puede elevar a una persona, pero también precipitar su caída.

Claves para comprender el poder del prestigio

¿Qué enseñanzas deja todo esto? En la vida social, las personas suelen ser juzgadas a partir de las apariencias: su conducta, su lenguaje, sus gestos, su forma de vestir y sus acciones. Incluso nuestros allegados conservan zonas de misterio que nunca terminamos de conocer del todo. Por ello, la reputación funciona como un filtro a través del cual el mundo nos interpreta.

En la interacción social, las apariencias operan como un barómetro del valor personal. Un cambio brusco en la imagen o en la percepción pública puede ser perjudicial. De ahí que construir y conservar una buena reputación sea esencial. Una reputación sólida actúa como una coraza: protege, distrae a los demás y dificulta que descubran nuestras debilidades. Además, permite influir en la manera en que somos juzgados y, por tanto, otorga poder.

Un ejemplo adicional se encuentra en la corte del reino de Wei, donde vivía Mi Tzu-hsia, hombre apreciado por su extraordinaria gentileza y educación. Era favorito del gobernante, quien lo estimaba precisamente por su prestigio. En aquel reino existía una ley severa: quien utilizara en secreto el carruaje del rey debía ser castigado con la amputación de los pies.

Cuando la madre de Mi Tzu-hsia enfermó gravemente, este usó el carruaje real para visitarla. Al enterarse, el rey no solo no lo castigó, sino que elogió su devoción filial. En otra ocasión, mientras paseaban por el huerto, Mi Tzu-hsia compartió con el rey la mitad de un durazno que había comenzado a comer; el monarca interpretó ese gesto como una muestra de afecto. Sin embargo, cuando surgieron las intrigas palaciegas y un cortesano envidioso comenzó a difundir la idea de que Mi Tzu-hsia era falso y arrogante, la mirada del rey cambió por completo. Entonces reinterpretó aquellos mismos actos como ofensas y deslealtades.

Este relato muestra con claridad que la reputación no solo abre puertas, sino que también condiciona la interpretación de nuestros actos. Lo que hoy se considera virtud, mañana puede verse como falta si el prestigio se debilita. Por eso, alcanzar una buena reputación no basta: es indispensable sostenerla, defenderla y protegerla de los rumores, la mentira y la desinformación.

En conclusión, el prestigio es una forma de poder. Puede intimidar al enemigo, abrir oportunidades, consolidar liderazgos y sostener la autoridad. Pero también puede ser atacado, manipulado o destruido. De ahí que quien aspire a influir en los demás deba comprender que casi todo depende de su reputación y, por lo mismo, debe defenderla con firmeza.

 


miércoles, 3 de junio de 2026

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez: En la recta final de una elección crucial.

 


Keiko Fujimori y Roberto Sánchez: En la recta final de una elección crucial

Por: Arturo Castro

Nuestra nación, crisol de razas, fundada en valores arraigados en la fe cristiana, con costumbres y tradiciones que reflejan la identidad de su pueblo, enfrenta nuevamente un momento decisivo en su historia. La amenaza no proviene solo de factores externos, sino también de quienes, desde el interior, buscan cambiar las estructuras del Estado para instaurar un modelo comunista que amenaza las libertades y derechos conquistados con esfuerzo y sacrificio.

En un escenario marcado por graves amenazas como la minería ilegal, el contrabando de oro, la tala ilícita, el terrorismo y el narcotráfico, nuestro país se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad. La inseguridad ciudadana, la corrupción y la inacción de las autoridades que no previeron la gravedad de la crisis hace un lustro, agudizan la incertidumbre y el temor de la población.

A lo largo de nuestra historia, hemos atravesado crisis profundas que casi ponen en riesgo nuestra existencia como nación: enfrentamos la guerra con España, la guerra del Pacífico, los períodos turbulentos de gobiernos como el de Alan García, y las amenazas internas del terrorismo y del Covid 19. Sin embargo, la resiliencia del pueblo peruano, su pujanza y creatividad han sido fundamentales para superar cada adversidad. La juventud peruana, con su inventiva, y los veteranos, con su experiencia, han demostrado que con unidad y esfuerzo podemos salir adelante.

La segunda vuelta electoral, en un contexto tan polarizado, despierta preocupación en muchos peruanos. Por un lado, Roberto Sánchez, un candidato con un discurso populista y autoritario, que apela a la confrontación y amenaza derechos fundamentales, incluyendo la libertad de prensa y la independencia de instituciones clave. Sus propuestas, que incluyen cerrar el Congreso, una Asamblea Constituyente y el despilfarro de las Reservas Internacionales, representan un retroceso democrático y un riesgo para la estabilidad del país.

Por otro lado, Keiko Fujimori ha construido una campaña sólida, basada en un análisis profundo de nuestra realidad. Su plan de gobierno respeta la Constitución, valora la familia como base de la sociedad, y apuesta por fortalecer las instituciones y garantizar las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de expresión. Aunque ha enfrentado un historial de persecución judicial, su madurez política, su liderazgo y su compromiso con la democracia son evidentes. No ha huido ni se ha asilado, y ha demostrado respeto por las instituciones y las leyes.

Keiko Fujimori ha sabido sobreponerse a las adversidades, enfrentando campañas de desprestigio y manipulación mediática. Su experiencia, su carácter y su visión de país la convierten en la opción más responsable para conducir el Perú hacia un futuro de estabilidad y desarrollo.

Por su parte, Roberto Sánchez, un psicólogo de profesión, exministro y congresista, vinculado a movimientos y organizaciones con ideologías marxistas y leninistas, representa una amenaza para nuestra democracia. Su cercanía con el movimiento MOVADEF y su pertenencia al CONARE evidencian su alineamiento con propuestas extremistas que buscan desmantelar el orden constitucional y social que tanto esfuerzo ha costado consolidar.

Las propuestas de Sánchez contrastan radicalmente con los valores democráticos y el respeto a las instituciones que Keiko Fujimori promueve. Su discurso confrontacional, sus amenazas de cerrar el Congreso y su intención de cambiar las reglas del juego democrático generan incertidumbre y temor en la ciudadanía.

Las últimas encuestas reflejan una ligera ventaja de Keiko Fujimori, con una diferencia de aproximadamente 3 puntos, tendencia que, confiamos, se irá consolidando en los días restantes. La elección no solo será un referéndum entre dos candidatos, sino también una oportunidad para definir el rumbo del Perú: ¿continuará en la senda de la democracia, el respeto a las libertades y el desarrollo, o caerá en las manos de quienes buscan instaurar un régimen autoritario y comunista?

La campaña, lamentablemente, se ha convertido en una lucha de odios y difamaciones, alimentada por las redes sociales, algunos medios de comunicación y opinólogos que muestran su resentimiento y desprecio por la opción democrática representada por Keiko Fujimori. La polarización y el enfrentamiento solo sirven para debilitar aún más a nuestro país en estos momentos críticos.

Es fundamental que los ciudadanos reflexionen sobre las consecuencias de su decisión. La historia nos enseña que la pérdida de libertades y el avance del populismo autoritario dejan heridas profundas y duran generaciones en sanarse. La experiencia de países como Venezuela, que hoy sufre las secuelas del comunismo, debe ser un recordatorio de lo que está en juego.

El debate entre Keiko Fujimori y Roberto Sanchez que organizó el JNE confirmó a l candidato de JP haciendo alarde de algunos hechos falsos que lo han despintado frente a su oponente que de manera sobria y exponiendo sus propuestas de manera sincera y objetiva, superó a un Sanchez confrontacional y con falta de hombría al atacar a la familia de Keiko.

Este 7 de junio, recuerden a la patria, el sacrificio de nuestro héroe Coronel Francisco Bolognesi en Arica, el Perú tiene la oportunidad de elegir un rumbo seguro, con una candidata que ha demostrado madurez, liderazgo y compromiso con la democracia. Keiko Fujimori representa la opción de continuar con un país en paz, respetuoso de sus instituciones, y con la esperanza de un futuro próspero para todos los peruanos.

Es momento de decidir con conciencia y responsabilidad. La historia nos juzgará por nuestras acciones. La esperanza de un Perú unido, fuerte y democrático está en nuestras manos.