Australian War Memorial

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EXTERIOR DE MEMORIA DE LA GUERRA-AUSTRALIA

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN PLEBISCITO QUE NUNCA SE REALIZÓ (Tacna-Arica 1925-1926)

 “Mientras semejantes crímenes se cometen contra la masa del electorado de una de las partes y mientras prevalezca la idea de que el Plebiscito puede ganarse por la fuerza, mientras no haya seguridad para la vida y propiedad en la provincia, mientras el gobierno de Chile permanezca reacio para poner término a este estado de cosas, habrá que postergar cualquier intento de ir a una inscripción correcta y a una elección honrada”

General USA John J. Persghing   

N de R:

Estimados amigos el presente artículo fue publicado en 2009 en plena demanda del Perú por el diferendo marítimo con Chile, los resultados se conocieron a nivel internacional en enero de 2014. La celebración apoteósica del XCVII aniversario del retorno de Tacna a nuestra patria este 28 de agosto pasado, nos brinda la oportunidad para publicarla y así recordar, y para algunos más jóvenes, conocer los entretelones del plebiscito que nunca quiso realizar Chile.

UN PLEBISCITO QUE NUNCA SE REALIZÓ (Tacna-Arica 1925-1926)

Por: Ángel Arturo Castro Flores

Existe un diferendo marítimo en la frontera con Chile, es real e innegable. Por esa razón nuestro país presentó una demanda en la Corte Internacional de la Haya. No se pueden tomar como referentes los acuerdos firmados los años 1952 y 1954 que establecen una zona especial para la pesca artesanal. Los documentos en mención solo buscaban evitar roces entre pescadores de ambos paíse

Chile maliciosamente sostiene que ya hay un tratado de límites marítimo con Perú. Su diplomacia ha emprendido una campaña para lograr consenso a favor de su posición en los países del subcontinente. Los últimos acuerdos de cooperación firmados por los ministros de RREE de Chile y Bolivia, visa una serie de ítems entre los que destacan; defensa, actividades militares y civiles conjuntas.

Chile tiene inversiones por más de 6,000 millones de dólares en nuestro País, es indiscutible y es conocido por toda la opinión pública. Chile es un país embarcado en una gran carrera armamentista, también es innegable, lo dicen los medios de comunicación y las revistas especializadas de defensa que se editan a nivel internacional. 

Chile ha invertido más de 5,000 millones de dólares en sus últimas adquisiciones militares. Actualmente es una gran potencia militar en Latinoamérica, también es verdad.    Chile sigue la política de dominio del mar de Diego Portales y la Teoría del Mar Presencial del Almirante (R) Jorge Martínez Busch. Nadie lo niega. Este año por canon del cobre recibirá aproximadamente 1400 millones de dólares, para adquirir nuevas armas.

Hagamos una visión retrospectiva de la historia, un flash back y trasladémonos  al pasado. Recordar los entretelones que hubo durante el esfuerzo diplomático que realizaron Perú y EEUU, para ejecutar el Plebiscito que contemplaba el tratado de Ancón y en el que se decidiría el futuro de las provincias de Arica y Tacna.

Después de la infausta guerra del Pacífico que Inglaterra empujara a Chile contra Perú y Bolivia. El ejército chileno destruyó todo lo que pudo y se llevó a manos llenas ingentes riquezas de nuestro patrimonio económico y cultural.

Perú quedó en completa ruina, fue necesario mucho sacrificio, esfuerzo sobrehumano, que aún hoy continúa, parafraseando a Winston Churchill se requirió “sangre, sudor y lagrimas” para recuperarnos. Aún quedan rezagos.

Recordemos que en 1894 vencieron los plazos establecidos en el tratado de Ancón para la realización de un Plebiscito. Mediante el cual los ciudadanos de las provincias hermanas Tacna y Arica, deberían decidir su futuro en los brazos de uno u otro país en una votación.

Luego de vencer en la guerra, Chile buscaba quién pagaría la factura de los gastos de guerra. Aceptaron la elección del Dr. García Calderón como presidente provisorio, a quien quisieron manejar a su libre albedrío. García Calderón jamás se dejó avasallar y se opuso tenazmente a la mutilación de nuestro territorio.

El vencedor siempre impone su voluntad al vencido, son las leyes de la guerra y el resultado de la guerra del 79 no podía ser la excepción.  Chile nos impuso el tratado de Ancón, mediante el cual Tacna y Arica permanecerían en poder de Chile por diez años. Vencido el plazo, se procedería a realizar un Plebiscito en el que los pobladores de ambas provincias decidirían su destino.

Es cierto en el tratado de Ancón existían vacíos. El protocolo especial nunca se firmó. Faltaban precisiones respecto a cómo debería realizarse el Plebiscito. Quiénes deberían votar, qué autoridad presidiría el plebiscito, la forma de votación y cuál sería la conformación de las autoridades. Esto dio lugar a que Chile impusiera las reglas para este proceso.

Llegado el año 1894, año que se vencía el plazo para efectuar la consulta plebiscitaria tal como estaba previsto, Chile impuso las normas que aseguraban la victoria electoral a su favor y por tanto no se garantizaba un plebiscito justo, correcto y honesto.

Esta imposición causó gran malestar en Lima, lo que dio lugar a una interminable lucha por hacer prevalecer la justicia e igualdad. Ello prolongó el plazo indefinidamente para realizar el plebiscito. Chile aprovechó para realizar de acuerdo a sus planes una serie de acciones para chilenizar las dos provincias.

La solución a la controversia se hubiera podido zanjar, si se hubiera acudido a una tercera potencia que oficiara como mediador tal como planteaba el Perú. Esta propuesta colisionaba con los intereses políticos de Chile. No aceptaban ninguna intervención externa. ¿Actualmente aceptarían la mediación de una organización internacional en el diferendo de la frontera marítima?                       

                   

El plazo de 10 años que contemplaba el tratado de Ancón fácilmente se alargó hasta 35 años. Durante este largo periodo de tiempo, nuevas generaciones nacieron en las provincias de Tacna y Arica. Muchos peruanos fueron obligados a abandonar estas tierras y desplazarse al Norte y al Este.

 También desplazaron contra su voluntad a compatriotas al interior del territorio chileno. En su reemplazo desplazaron a estas dos provincias a obreros, empleados, funcionarios públicos y la policía secreta. El vencedor tejía su telaraña para lograr la victoria en el Plebiscito.

Mientras tanto en el contexto internacional la Primera Guerra Mundial, produjo como es sabido un desplazamiento de las áreas de influencia. Un nuevo orden mundial promovió el presidente estadounidense Wodrod Wilson, quien estaba en contra de la imposición de los tratados por la fuerza.

Las autoridades chilenas comprendieron rápidamente que la posición asumida ante el plebiscito. Que le había dado buenos resultados hasta ese momento. Con los nuevos conceptos sobre orden mundial, debían ser reorientados para realizar el Plebiscito. Propusieron la fórmula del arbitraje.

El presiente chileno Alessandri, convenció a los líderes políticos de su país sobre la nueva orientación diplomática. Se inició con una ofensiva diplomática, primero sobre algunas cancillerías americanas, buscando consenso para su posición y luego sobre Washington. En otras palabras, hicieron lobby. Buscaban que EE. UU. estuviera más cercano a Santiago que a Lima.

 La ofensiva diplomática estuvo orientada primero a convocar los líderes de partidos chilenos, para informarles que se iba a invitar Perú para discutir las bases del plebiscito que el tratado de Ancón estipulaba. Para ello se utilizaría la figura del arbitraje.

La respuesta peruana decía, es cierto que “Chile había violado el tratado de Ancón”, sin embargo, en aras de la convivencia pacífica, aceptó las propuestas, indicando que el arbitraje estuviera a cargo del presidente de EE. UU.

EE. UU. invitó a ambos países a continuar negociaciones en Washington, para tratar lo estipulado en el tratado en mención. El 15 de mayo de 1922 se iniciaron las conversaciones entre los representantes de ambos países.

Perú planteó que la solución era la devolución de las dos provincias. Chile había violado el tratado de Ancón al haberse opuesto tenazmente a la realización del Plebiscito. De esta manera vulneró el plazo establecido por el mismo tratado.

La responsabilidad de la ejecución del Plebiscito era de Chile y en las circunstancias que se vivían era impracticable. Chile respondió que el plazo fijado por el tratado de Ancón “no era fatal”, es decir no era perentorio, sosteniendo además “que no había razón para que no se llevara a cabo aún vencido el plazo de 10 años”.

El secretario de Estado Charles E. Hughes propuso la fórmula de su propio nombre. Someter al arbitraje solo las cuestiones pendientes de las disposiciones no cumplidas del artículo tercero del tratado de Ancón. En caso de que el árbitro resolviera la improcedencia del Plebiscito, quedarían sin modificar las condiciones actuales de administración del territorio. Chile seguiría con el control de los territorios ocupados.

Chile aceptó de inmediato esta propuesta, Perú propuso modificar algunos términos. El 17 de Julio de 1922 se reunieron con el secretario de Estado Hughes los representantes Melitón Porras del Perú y Carlos Aldunate del Solar de Chile, quienes expusieron las posiciones de ambos gobiernos.

Posteriormente se firmó el protocolo Porras-Aldunate que señalaba “el árbitro debería decidir si el Plebiscito era posible en las actuales circunstancias”, de ser posible establecer las condiciones para efectuarlas.

En mayo de 1925 luego de treinta meses de arduo trabajo, en las que se examinaron documentos y alegatos de ambas partes, el presidente de EEUU Calvin  Cooledge dio su fallo arbitral. Se pronunció de manera positiva sobre la procedencia de realizar el plebiscito.

Respecto a quiénes debían votar se planteó:

-              Los nativos de las dos provincias.

-              Los residentes de dos años antes del 20 de julio de 1922.

-              Los extranjeros residentes que quisieran adquirir carta de ciudadanía.

Al Perú le impusieron condiciones consideradas leoninas, mientras que a Chile se le eximió de responsabilidad por el incumplimiento del tratado de Ancón. Las denuncias de atropellos, expulsiones de ciudadanos peruanos cayeron en saco roto. Las medidas de chilenización llevadas acabo en las dos provincias fueron legitimadas y los expulsados por Chile antes del plazo fijado perdían su derecho al voto.

El impacto del laudo Arbitral causó honda consternación y frustración en el Perú. Los resultados de la ofensiva diplomática iniciada por Alessandri y los lobby´s montados por la diplomacia de Santiago le habían dado excelentes resultados.                                                                                                           

El presidente estadounidense Calvin Cooledge, arbitro del plebiscito para decidir el futuro de Tacna y Arica. Designó inicialmente como su representante al general John J, Pershing como primer presidente. Posteriormente al general William Lassiter como segundo presidente de la Comisión Plebiscitaria.

Chile desarrolló una labor de zapa, incluía acciones de intimidación en ambas provincias. Impuso medidas coactivas que impulsaron el Intendente de Tacna Luís Barceló y el gobernador de Arica Emiliano Bustos. Afectando la libertad de los residentes peruanos.

Acciones que incluían la censura sobre los correos, telégrafos, teléfonos, cables y radio. Así como el control de ciudadanos peruanos residentes en las provincias que se desplazaban al interior de las mismas.

Fuero actividades rutinarias las labores de inteligencia de la policía secreta chilena. Se montaron actividades de observación, seguimiento y vigilancia contra la delegación peruana que residía en el barco “Ucayali”.

El general Pershing consciente de estos hechos, “propuso una serie de requisitos para la ejecución de la inscripción y votación” (1), las que incluían entre otras disposiciones:

-          La reducción de guarniciones militares chilenas.

-        Cambio de la fuerza policial y reemplazo por personal nuevo. Cambio de los miembros de los institutos armados y relevo por civiles.

-      Reafirmación de la libertad de tráfico, expresión y propaganda (manifestaciones públicas, exhibición de banderas)

-      Eliminación e la censura de cables, periódicos, radio, telégrafo, teléfonos y correspondencia.

-       Regreso a Tacna y Arica, con gastos pagados por Chile, de personas con derecho a voto que habían sido obligados a abandonar su residencia.

Estas medidas por adoptarse, causaron preocupación en la delegación chilena. Agustín Edwards jefe de la delegación chilena reunió a sus colaboradores y les expresó su desencanto “Todos estamos unánimemente de acuerdo en que no habrá ninguna expectativa razonable de éxito en la votación del Plebiscito” “…nuestros votantes  son en cantidad inferior a los votantes del Perú…” (2)

La decisión del general Pershing afectó a la delegación chilena. La que se agravó con la presentación de decretos de expulsión de ciudadanos chilenos por diversas actividades ilegales comprobadas.

Esto trajo como consecuencia que en diciembre de 1926, las turbas chilenas atacaran en las calles de Tacna a algunas personas hiriendo gravemente al abogado peruano Emiliano F. Valverde. Al finalizar el mes el general Pershing se retiró de Arica para siempre, sin lograr el encargo de su presidente.

El reemplazante del general Pershing fue el general Lassiter, quien expresó que las condiciones vigentes en el territorio no permitían la realización un acto electoral libre y correcto.

Lassiter emitió el 9 de julio de 1926 una declaración expresando “los comicios libres y correctos, ordenados por el laudo arbitral, eran impracticables por falta de garantías, porque no se habían cumplido los acuerdos sobre los requisitos previos anteriormente anotados”.

El Plebiscito de Tacna y Arica de 1925-1926 fracasó rotundamente por la posición chilena. El general Pershing inicialmente y el general Lassiter posteriormente en conjunto con sus respectivos asesores, llegaron a Tacna con la firme convicción de obrar con justicia, la verdad y la recta razón.

Ambos tuvieron que enfrentar un escenario plagado de violencia, apariencias y maquillaje que había preparado Chile con antelación. Con una población peruana controlada en sus mínimas actividades y desplazamientos y coactada por el odio y la xenofobia chilenos.

Pershing y Lassiter, después de analizar todas las dificultades y obstáculos que imponía la diplomacia chilena, percibieron que todo el esfuerzo efectuado, no lograría cristalizar la ejecución del Plebiscito. Las condiciones sociales anormales existentes, la política confrontacional de Chile, para imponer sus puntos de vista.

Posteriormente ambos generales, cada uno en su periodo apreciaron “in situ”, la negativa y falta de colaboración de la delegación chilena presidida por Edwards y optaron por regresar a su país.

Finalmente, en 1929, se llega al arreglo definitivo mediante la firma del Tratado de Lima, la misma que contempla que "El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile".

El Protocolo Complementario del mismo tratado, de 3 de junio de 1929, establece que Perú y Chile "no podrán sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, al través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales".

Algunos analistas diplomáticos y políticos connacionales confían en una negociación directa con Chile respecto al diferendo marítimo. Otros piden ir a la Corte Internacional de la Haya, Chile se opone a esta tesis. Hay quienes no quieren hacerse problemas y aceptan la situación actual.

El gobierno del presidente Alan García tiene un reto más frente a las difíciles relaciones que siempre hemos mantenido con los vecinos del Sur. La solución al diferendo marítimo deberá estar enmarcada dentro del respeto a nuestra integridad y soberanía territorial. En este contexto es imprescindible mejorar las actuales condiciones operativas de nuestras FFAA.

Notas:

(1)   Historia de la República del Perú- Jorge Basadre Grohmann- Tomo XIV-pag110-. Ed. El Comercio-Diciembre 2005. 

(2)   Un Plebiscito Imposible…Tacna-Arica. Ernesto Yepes del Castillo. Ediciones Análisis-Agosto de 1999. 

(3)   Fotografías. Memoria chilena.