Australian War Memorial

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EXTERIOR DE MEMORIA DE LA GUERRA-AUSTRALIA

lunes, 18 de mayo de 2026

La Ley N° 33 “Descubra el talón de Aquiles de los demás”, de las 48 leyes del poder de Robert Greene.

 

 La ley N° 33 “Descubra el talón de Aquiles de los demás”, de las 48 leyes del poder de Robert Greene.

Por: Arturo Castro.

En la interrelación humana, la vida es una competencia despiadada, en esta lid solo las personas que están preparadas para competir llegarán a la meta y obtendrán dinero, poder, en ese cometido y hacia ese objetivo, considerando que el camino es largo y lleno de obstáculos, habrá que establecer, encontrar aquellas debilidades y limitaciones de nuestros oponentes.

El ser humano psicológicamente extiende una barrera de protección sobre sí mismo, que lo protege del cambio, de la influencia de sus adversarios y aun de sus amigos; lo que hay que comprender es que, todos los seres humanos tienen debilidades, algunos la muestran quizá de manera inconsciente, otros tratan de disimularlas, pero, hay que considerar que quienes las disimulan a menudo son los que más rápido se desmoronan, cuando se encuentra esa rendija, se descubre esa debilidad, ese hueco en su armadura psicológicas; entonces, por allí se debe presionar hasta lograr someter a su adversario.

Para identificar y descubrir el talón de Aquiles de nuestros adversarios, enemigos se deberá respetar algunos principios:

1.      Prestar atención a los gestos y las señales subconscientes.

Sigmund Freud padre del psicoanálisis sostenía que “Quien tiene ojos para ver y oídos para oír puede convencerse de que ningún mortal puede guardar un secreto. Si sus labios callan, charlan con las yemas de sus dedos; la traición rezuma de él por cada poro”.

Al respecto podemos citar el significado y contexto: En cuanto al primero, La traición del inconsciente: “Freud argumenta que, aunque intentemos callar conscientemente, nuestro inconsciente se manifiesta a través de gestos, movimientos corporales ("la yema de los dedos") o actos fallidos”.

En cuanto a lo segundo, la Comunicación no verbal: “El cuerpo y la conducta delatan los secretos, la ansiedad o las intenciones ocultas, incluso cuando la persona cree que está en silencio”.   

Como se puede observar estos dos conceptos nos permiten detectar el punto débil de una persona, la que se revela por gestos que en apariencia pareciera que carecen de importancia o palabras expresadas como al vuelo, entonces, la clave no está en qué buscar, sino en cómo y en dónde buscar.

En ese camino, la conversación que entablamos en nuestras interrelaciones con diversas personas se convierte en algo vital, es necesario que aprendamos a escuchar, la paciencia para escuchar es un arte que se debería practicar más a menudo, se debe comenzar por parecer siempre interesado.

Un truco que utilizaba el estadista francés Talleyrand, para detectar la debilidad era que, simulaba sincerarse con la otra persona, compartir un secreto con ella, podría ser un tema real o inventado que no tuviera mucha relevancia para usted, lo importante es que su interlocutor observe que le sale del alma, lo que provocará una respuesta más franca que la suya y más genuina, la que finalmente revelará su debilidad.

Trate de confirmar de manera indirecta si sospecha que alguien tiene una debilidad, será muy interesante detectar en los otros sus ídolos, héroes de ficción, estar atento a los detalles como el efecto de una propina al camarero, qué les fascina, las cosas que adora, aquellas pequeñas cosas que se escapan del control del consciente. Si la persona muestra gran necesidad de que la quieran, adúlela abiertamente, si responde al halago, está por buen camino.

2.      Descubra al niño indefenso

Las debilidades de los seres humanos tienen su origen en la niñez mucho antes que el Yo construya defensas para compensarlas, si el niño fue consentido o tuvo una necesidad insatisfecha, quizá con el pasar del tiempo pueda reprimirse, pero nunca desaparece.

Es importante conocer la infancia de una persona, permite descubrir sus puntos débiles. Estar atento a la reacción de la persona frente a un estímulo, esté atento al comportamiento, si descubre en sus adversarios la falta de apoyo, procure brindarles ese algo que lo sustituya, si tuvieran un gusto secreto tratar de consentirlos.

3.      Busque los contrastes

Una característica manifiesta oculta su opuesto, por ejemplo: quienes alardean de coraje, suelen ser unos grandes cobardes o farsantes, si muestran ser pudorosos, casi siempre ocultan un alma lasciva, algunas personas conservadoras y prudentes ansían aventuras, los tímidos quieren llamar la atención.

Cuando explore más allá de las apariencias descubrirá que las debilidades de las personas son lo opuesto a sus cualidades.

 4.      Encuentre el eslabón perdido.

Al buscar el punto débil del oponente, es mas importante encontrar el quién en lugar del qué; asumamos que, en las cortes modernas, hay alguien siempre con poder detrás del trono, que permanece entre bambalinas, detrás del telón, esa persona tiene una enorme influencia sobre la persona al mando o gobernante, es el eslabón débil del grupo, hay que saber ganarse el favor de esta persona e indirectamente podrá influir en el gobernante. Encuentre a la persona que cederá a la presión.

 5.      Llene el vacío.

Son dos los vacíos emocionales, la inseguridad y la infelicidad, el inseguro aceptará cualquier cosa cambio de reconocimiento social, por otro lado debe hallar el motivo, la causa de la infelicidad del infeliz crónico. El infeliz y el inseguro no son capaces de disimular sus debilidades, quien encuentre la forma de llenar esos vacíos, obtendrá el poder.

6.      Aproveche las emociones incontrolables.

Una emoción incontrolable es el miedo, podría ser miedo paranoico o desproporcionado, o cualquiera de las emociones más primitivas: la lujuria, la vanidad, la codicia, el odio o el amor apasionado.

A propósito de esta ley N° 33, les alcanzo el siguiente relato que grafica de alguna manera las debilidades de los protagonistas: La Fabula el “león, el gamo y el zorro” fue escrita por Iván Kriloff, nacido en Moscú en 1768 y es considerado como el más grande y famoso fabulista ruso.

En un valle extenso un león perseguía a un gamo, la fortaleza del felino le permitió acercarse al gamo rápidamente, el león ya disfrutaba de una cena inolvidable, era prácticamente imposible que el gamo escapara, pronto cazador y cazado llegaron cerca de una encañada, un profundo abismo separaba a los bordes del camino, el gamos paró en seco y lo mismo hizo el león a cierta distancia, el león se relamía, ambos se miraron, pero el gamo para salvarse del león debía saltar sobre el precipicio y llegar a la otro borde, y así lo hizo, tomo fuerza y saltó, su agilidad natural le permitió pasar al otro lado ante la sorpresa del león y asegurándose en la parte rocosa, volteo para observar a su cazador.

En el momento que el león se detuvo pasó por allí un zorro a cierta distancia y le dijo al león “¡Cómo? No me digas que con tu fuerza y agilidad te darás por vencido por el débil gamo”, así el zorro astutamente siguió horadando el cerebro del león, lo llenó de elogios y lo retó a que no podía saltar el pequeño abismo, le aseguró que si el león se proponía podría lograrlo, el zorro le dijo que siempre serían amigos, el león sintió que la sangre se le agolpaba en el cerebro y retrocedió para tomar vuelo y se lanzó sobre el espacio que separaba de la otra orilla, con tan mala suerte que no pudo llegar y cayó al fondo de la cañada muriendo en el acto.

El zorro habiendo cumplido su cometido, bajó la pendiente con sumo cuidado y dio cuenta del león, un mes después solo había huesos en ese lugar.

A continuación, el relato de un ejemplo histórico que ilustrará al respecto.

Si les preguntara quien fue Armand Jean du Plessis, seguramente a muchos sorprendería este nombre desconocido, pero si les preguntara por el cardenal Richelieu, si recordarían quién fue.

El cardenal Richelieu, conocido como la “Eminencia roja” fue ministro de Luis XIII desde 1624 hasta su muerte en 1642, es conocido por haber establecido el absolutismo en Francia y logró el fin de hegemonía hispana-habsburgo, su nombre Armand Jean du Plessis de Richelieu.

En 1615 siendo obispo de Lucon Richelieu (fue nombrado obispo de esta diócesis en 1606) pronunció un discurso en presencia del rey Luis XIII (hijo del asesinado rey Enrique IV de Francia y de María Medici), la reina regente, la nobleza y los plebeyos, los tres poderes de Francia.

Durante su discurso se adecuó a las líneas de la Iglesia, era el vocero del clero, tenía treinta años, era joven y ambicioso, casi al finalizar su discurso se dirigió al trono del rey que tenía quince años y la reina madre María Medici sentada al lado del rey en su calidad de regente.

Los asistentes esperaban que se dirigiera al rey con palabras de elogio, halago y amabilidad, pero Richelieu miró a la reina y enfiló el final de su discurso hacia ella, con largas frases de elogio y admiración, fue tan ardiente que ofendió a los miembros de la iglesia, pero la sonrisa de la reina quien recibía con mucho agrado los elogios y cumplidos de Richelieu fue un momento inolvidable.

Un año después la reina madre designó a Richelieu Secretario de Estado en Asuntos Exteriores, de esta manera el ex obispo de Lucon ingresó en el círculo de poder mas alto, tuvo la gran oportunidad de estudiar y aprender los mecanismos de la corte que funcionaban como un mecanismo de relojería.

La reina María Medici tenía un amigo cariñoso, su amante el italiano Concino Concini, era el hombre mas poderoso. Concini era un hombre muy vanidoso y Richelieu lo manejó muy bien, lo trataba como si fuera el propio rey, eso le encantaba a Concini y al cabo del tiempo Richelieu se convirtió en el favorito de Concini.

En 1617 el joven rey Luis III, a quien consideraban un idiota hizo asesinar a Concini y encarceló a sus seguidores, el joven rey tomó el mando y su madre María Medici se recluyó voluntariamente en el Louvre donde vivió prisionera, Luis III no podía deshacerse de su madre porque aun era menor de edad, sentía gran afecto por su progenitora, Richelieu se acomodó a las circunstancias y se convirtió en la correa de trasmisión entre el rey y la reina, cumpliendo labores de enlace, a cambio de ello recibió la protección de la reina, ella se convirtió en dependiente del obispo, en 1622 en pago a su lealtad, la reina movió sus influencias en Roma hizo nombrar Cardenal a Richelieu.

 En 1623 el rey Luis III atravesaba serios problemas, no podía confiar en nadie, pese a que ya no era joven seguía conservando un espíritu infantil, le resultaba difícil manejar los asuntos del Estado, María ya no era regente, no tenía poder pero el hijo la respetaba, ella le aconsejaba a Richelieu como el único que podía aconsejarle, Luis III al principio se negaba a aceptar este consejo, al final al verse aislado en su corte y frente su propia indecisión, convirtió a Richelieu en primer ministro del reino.

El astuto Richelieu lo impulsó hacia proyectos ambiciosos como la guerra contra España, estos grandes proyectos volvían al rey cada vez mas dependiente de su primer ministro. “Así fue como durante los dieciocho años siguientes, Richelieu, explotando los puntos débiles del monarca, gobernó y modeló Francia, de acuerdo con su propia visión, unificó el país y lo convirtió en una fuerte potencia europea”.

¡Qué enseñanza podemos aprender de este ejemplo histórico y de la fábula que apuntamos líneas arriba?

El poderoso cardenal Richelieu veía todo desde el punto de vista de una campaña militar y como tal lo más importante para él era descubrir los aspectos débiles del enemigo, adversario, contrincante y presionar sobre ellos.

Cuando pronuncio su célebre discurso siendo obispo de Lucon buscaba el eslabón más débil de la cadena del poder y se percató que era María Medici, pese a que María gobernaba Francia y a su hijo, Richelieu pudo percibir que la reina madre era insegura, necesitaba la atención masculina, la colmó de afecto y respeto, aduló a su favorito Concini, el cardenal sabía que el rey Luis III ocuparía el trono en determinado momento, se percató que Luis amaba a su madre profundamente, en su relación él siempre seguiría siendo un niño, para conquistar a Luis ganó ascendencia sobre su madre, el afecto del rey nunca cambiaría.

Una vez que Richelieu obtuvo la posición de primer ministro que tanto deseaba, descartó a la reina madre y siguió trabajando en el otro eslabón débil de la cadena: el carácter del rey, ya que una parte del soberano siempre seguiría siendo un niño. Sobre el fundamento de la debilidad del rey, Richelieu estableció su propio poder y su propia fama.

“Recuerde: cuando ingrese en la corte, busque el eslabón mas débil, con frecuencia la persona que maneje la situación no es el rey ni la reina, sino alguien situado detrás de la escena: el cónyuge, incluso el bufón de la corte, esa persona puede tener mas puntos débiles que el rey (…). Cuando trate con niños desvalidos incapaces de tomar decisiones, juegue con la debilidad que los caracteriza e impúlselos a llevar delante empresas audaces. De esa forma dependerán más de usted, que se convertirá en la figura adulta en la que confían, los rescatará de problemas y les ofrecerá seguridad”.

El ejemplo histórico del cardenal Richelieu ejemplifica cómo identificar las vulnerabilidades del poder (la inseguridad y dependencia de María Medici y del rey niño) y aprovechar esas debilidades para consolidar su influencia y control en Francia.

El relato del “león, el gamo y el zorro” muestra cómo la astucia (el zorro) descubre la debilidad del león (su exceso de confianza y deseo de elogios) y lo manipula para que caiga en su propia trampa. La historia ilustra que conocer las debilidades del adversario permite explotarlas antes de que ellas sean utilizadas en su contra.

Finalmente esta ley aconseja que, en cualquier relación de poder, la clave no solo es conocer las fortalezas del enemigo, sino descubrir sus talones de Aquiles. Al hacerlo, uno puede presionar, manipular o controlar eficazmente, siempre con una estrategia que considere las vulnerabilidades humanas, que muchas veces están en lo psicológico y emocional, y que pueden ser explotadas silenciosamente y de manera sutil.

Recomendación: Practicar la observación aguda, la empatía y la paciencia en las interrelaciones humanas para detectar esas pequeñas grietas en la armadura psicológica de los demás y utilizarlas con inteligencia para avanzar en la competencia por poder, influencia y éxito.


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